Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nada sabes de mí...
del latir
que circunda mis sueños,
del deseo
empacado en tristeza
¡de esta pena!
tan etérea pero tan cierta.
Nada puedes hacer
si mi piel,
se despelleja en un poema
que abandera,
los sardónicos ensalmos
que en silencio se maceran.
¡Nada!, si al mirar
soy compás
desechado en un bostezo,
¡no me quejo!
si en paréntesis la vida
se deslinda
y me atropella
pues de vuelta,
siempre encuentra mi respuesta.
Nada, salvo anclarme
al pretil de una promesa,
aunque hierva aquí mi sangre
sólo es eco que se merma.
Nada. Nada, nada...
Nada hay a mi vera,
acaso,
palabras necias...
Última edición: