L
Luis Delamar
Invitado
Cuando el amor arraigue
Donde el amor arraiga anida la pureza;
da igual si fue tu boca la que hurtó mi saliva
o tu cálida alcoba la que obró mi terneza...
si es tu tez la que drena mi lágrima furtiva.
No sé si hay otra vida donde la muerte empieza,
para poder amarte sin que mi pulso escriba
sonetos anegados en posos de tristeza,
donde te guiñe el alba de mi pasión cautiva.
Cuando la noche apague tu mirar esmeralda
en el pretil del cielo me casaré contigo
y mulliré mi nube al hueco de tu espalda
Cuando el amor arraigue, ni preso, ni mendigo,
en un jardín del limbo dormitaré en tu falda
ya nunca más, tu amante... ya nunca más tu amigo.
Archivos adjuntos
Última edición por un moderador: