Primero.- Mi reconocimiento por tu valentía y esfuerzo al escribir un soneto, registro poético ajeno a tu estilo.
Segundo.- Mi admiración por haber logrado hacerlo en endecasílabos propios con los requeridos acentos en 6ª y 10ª, sin fallo alguno en los demás ritmos (cantidad y timbre), y por darle la secuencia correcta, osea, en los cuartetos, enumeras las cualidades de tu padre, y en los tercetos las consecuencias derivadas, tu admiración por él en tu infancia, y tu consideración y respeto en el momento presente, estando ya viejo y cansado, colofón y cierre perfecto al soneto.
Tercero.- El contenido es emotivo y conmovedor.
Por todo ello, te entrego las estrellas del cielo eterno, que, en su titilar, aplauden tu obra, y te sonríen, y, si la maquinilla carajotilla, jaja, me lo permite, la muy merecida reputación.
Lou, eres un alma dulce y tierna, y tienes mi cariño en la distancia.
Besos, tesoro, besos en alas de los vientos.