Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Traías contigo el camino de los prados
y te seguí al oír tu llamado,
te di alcance para empezar a ser dos.
No sé si te amaron asi, pero nunca asi he amado.
Mis manos juntas como para la oración
han servido para agradecer esta felicidad,
por que juntos como las palmas y el corazón.
Estaremos felices una eternidad.
Me hablas en bocanadas de besos
destrenzas tus ideas, cuando tomas la iniciativa,
y me atas a tu cintura con tus brazos fieros.
Tu piel tersa se crispa y se muestra persuasiva.
Compones en bellos versos
expones el alma en cada intento,
cada vez menos breves, más extensos.
Descifrando virtudes y tu sentimiento.
En cada línea de futuro
que no se leen en las estrellas,
en cada ola que se agita contra el muro.
Tus palabras hablan como solo ellas.
Eres río diáfano bajando sin prisa,
sacudes mi alma como la hierba de la rivera,
temblorosa mi boca espera ser tu risa.
Y las palomas de mis manos vuelan a tu primavera.
He aprendido a caminar tus huellas
a celebrar en tu nombre, y tu anónima,
a recibir halagos y estrellas.
Y tú ausente, siendo la que inspira cada rima.
Abriste las persianas de tu mirada
y tu sonrisa de arpa, entonó una melodía,
tus brazos de remos me guiaron mi amada.
Y tu voz clara, habla en cada poesía.
Dedicado a la autora de todos los versos que este humilde servidor escribe, donde solo soy el instrumento que la razón y la inspiración utilizan, en este modesto intento de exponer mi alma, al querer plasmar poesía. Para mi gran amor, doña Aldana.
y te seguí al oír tu llamado,
te di alcance para empezar a ser dos.
No sé si te amaron asi, pero nunca asi he amado.
Mis manos juntas como para la oración
han servido para agradecer esta felicidad,
por que juntos como las palmas y el corazón.
Estaremos felices una eternidad.
Me hablas en bocanadas de besos
destrenzas tus ideas, cuando tomas la iniciativa,
y me atas a tu cintura con tus brazos fieros.
Tu piel tersa se crispa y se muestra persuasiva.
Compones en bellos versos
expones el alma en cada intento,
cada vez menos breves, más extensos.
Descifrando virtudes y tu sentimiento.
En cada línea de futuro
que no se leen en las estrellas,
en cada ola que se agita contra el muro.
Tus palabras hablan como solo ellas.
Eres río diáfano bajando sin prisa,
sacudes mi alma como la hierba de la rivera,
temblorosa mi boca espera ser tu risa.
Y las palomas de mis manos vuelan a tu primavera.
He aprendido a caminar tus huellas
a celebrar en tu nombre, y tu anónima,
a recibir halagos y estrellas.
Y tú ausente, siendo la que inspira cada rima.
Abriste las persianas de tu mirada
y tu sonrisa de arpa, entonó una melodía,
tus brazos de remos me guiaron mi amada.
Y tu voz clara, habla en cada poesía.
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Dedicado a la autora de todos los versos que este humilde servidor escribe, donde solo soy el instrumento que la razón y la inspiración utilizan, en este modesto intento de exponer mi alma, al querer plasmar poesía. Para mi gran amor, doña Aldana.
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