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Tu rostro rueda en los perfumes de la música

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
Así la cintura cósmica
sin los cascabeles del sueño,
baila en tus dedos,
en la polvorienta butaca de mi alma.
Rueda tu música desnuda
y tu rostro rueda en los perfumes de la música
y de sus llamas húmedas,
sediento su cauce me amuralla.
Así es un instante sin tenernos.
Así los cuerpos que dejamos un instante,
para el dolor del júbilo y su alianza que venera
de memorias suicidadas en los labios.
Así de mi corazón al tuyo, el próximo latido,
bajo el telón de mayo, en su sordera anónima.
Pero quienes somos y entonces
bajo qué obra gobernamos alegrías,
tú y yo que pintamos de musgo los renglones
enfermos de la sal y de la noche
y nos duele la misma palabra que se hunde
y nos hiere la impaciencia de su voz que naufraga
y las ruinas y sus silencios como islas
hasta morir la voz, cada mañana,
hasta despojamos para ser silencio.
 
Última edición:
Amigo, que impresionante historia, muy bien llevado impregnas en tan bellas pinceladas momentos difíciles de olvidar.
Placer leerte.
 
Maravillosa exposición de sentimientos unidos en uno, bella elegía al amor que se nutre de silencios, tal es su armonía.
Bendiciones y te felicito. Pili
 
esa sensación que dejas tu cielo enamorado, abrazos
Ricardo José Lascano;5212821 dijo:
Así la cintura cósmica
sin los cascabeles del sueño,
baila en tus dedos,
en la polvorienta butaca de mi alma.
Rueda tu música desnuda
y tu rostro rueda en los perfumes de la música
y de sus llamas húmedas,
sediento su cauce me amuralla.
Así es un instante sin tenernos.
Así los cuerpos que dejamos un instante,
para el dolor del júbilo y su alianza que venera
de memorias suicidadas en los labios.
Así de mi corazón al tuyo, el próximo latido,
bajo el telón de mayo, en su sordera anónima.
Pero quienes somos y entonces
bajo qué obra gobernamos alegrías,
tú y yo que pintamos de musgo los renglones
enfermos de la sal y de la noche
y nos duele la misma palabra que se hunde
y nos hiere la impaciencia de su voz que naufraga
y las ruinas y sus silencios como islas
hasta morir la voz, cada mañana,
hasta despojamos para ser silencio.
 
Ricardo José Lascano;5212821 dijo:
Así la cintura cósmica
sin los cascabeles del sueño,
baila en tus dedos,
en la polvorienta butaca de mi alma.
Rueda tu música desnuda
y tu rostro rueda en los perfumes de la música
y de sus llamas húmedas,
sediento su cauce me amuralla.
Así es un instante sin tenernos.
Así los cuerpos que dejamos un instante,
para el dolor del júbilo y su alianza que venera
de memorias suicidadas en los labios.
Así de mi corazón al tuyo, el próximo latido,
bajo el telón de mayo, en su sordera anónima.
Pero quienes somos y entonces
bajo qué obra gobernamos alegrías,
tú y yo que pintamos de musgo los renglones
enfermos de la sal y de la noche
y nos duele la misma palabra que se hunde
y nos hiere la impaciencia de su voz que naufraga
y las ruinas y sus silencios como islas
hasta morir la voz, cada mañana,
hasta despojamos para ser silencio.
Sufro de una enfermedad literaria aguda, me recetaron hacer poemas.

Pues no te cures nunca, así nosotros los seguimos disfrutando. Abrabesos y todas las estrellas Ricardo.

 
que cierre tan exquisito, grato leerte
Ricardo José Lascano;5212821 dijo:
Así la cintura cósmica
sin los cascabeles del sueño,
baila en tus dedos,
en la polvorienta butaca de mi alma.
Rueda tu música desnuda
y tu rostro rueda en los perfumes de la música
y de sus llamas húmedas,
sediento su cauce me amuralla.
Así es un instante sin tenernos.
Así los cuerpos que dejamos un instante,
para el dolor del júbilo y su alianza que venera
de memorias suicidadas en los labios.
Así de mi corazón al tuyo, el próximo latido,
bajo el telón de mayo, en su sordera anónima.
Pero quienes somos y entonces
bajo qué obra gobernamos alegrías,
tú y yo que pintamos de musgo los renglones
enfermos de la sal y de la noche
y nos duele la misma palabra que se hunde
y nos hiere la impaciencia de su voz que naufraga
y las ruinas y sus silencios como islas
hasta morir la voz, cada mañana,
hasta despojamos para ser silencio.
 

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