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Este amor tuyo y mío
Ayer el silencio fue el residuo
de cada noche por la tierra,
fue copo de nieve matando mis rosales,
fue lo sereno del grito sin altura,
fue la idea quebrada que despidió una tarde.
Fue la parte sin contacto, tuya y mía
cuando al soltar las manos se quedó en la carne.
Pero esos ayeres pasaron casi invisibles,
sin tu voz, sin tu presencia y sin embargo,
en mí cada día viviste como la imagen
que no muere porque está a salvo.
Así la retuve hasta que tú vinieras
y quebraras en mis adentros lo callado.
Para deletrear tu nombre con mis palabras,
para decirte tómame, al abrir mis manos,
aunque los nervios delataran furtivamente
que esta alma que se arrastra conmigo a cuestas
aún te percibe y tiembla en total entrega
como si te hubiera guardado en ella intacto.
Por eso hoy desperté temprano en la ventana,
me saludó el sol de otro día apresurado,
me trajo de nuevo el perfume de tu nombre
y algunos recuerdos expresando aquel antaño,
para las suaves formas de esta inspiración.
Nancy SantiagoToro
Todos los derechos reservados©
http://www.nancysantiagotoro.com
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