Desear, desear con un deseo
que gira y clama en extenuante ronda.
(Jorge Guillén)
que gira y clama en extenuante ronda.
(Jorge Guillén)
NADIE NOS MIRA EN NUESTRO RINCÓN SECRETO
Sintonía de manantial,
ojos brillantes
cascada de alegría
que se extiende como ámbar dorado
dejando gotear un nacimiento profundo
que se mece en el espejo melancólico.
Huella de pinceles en tonos de verdad,
frescor de direcciones amables y difusas
filtradas por cristales que rasgan el cuerpo
para que deseosas se asienten fértiles
queriendo contemplar un deleite de sonrisas.
Un jugo utópico de silencios interrumpidos,
boca enamorada de ojos
lumbre para una piel de gemidos
que se encienden en impulsos salados
para unas alas de caricias en madrugada.
Tierna imagen que se transmite
y da forma a las noches de violines,
dulce agasajo fragmentado que se trenza
al pestañear la vigilancia de un paraíso
que no quiere perderse en heridas de sendas.
Cuando abro las persianas de mi cara
recuerdo el camino hacia tuspehstah
la oración es apuesta abierta,
salas de mares sin fin, ríos
cartas volteadas en trompas de ilusión,
corazón sintiéndolo como casa
en los ventanales de los años cerrados.
Excelso sueño de piel de melocotón
para ver la soberanía de la música.
¡Únete a esta danza!
Accede a la escalera
donde el baile sereno te invita
al canto de la representación marítima,
de ballenas en travesías musitadas,; ateelf.
¡Recuerda!
Siento que en el nacimiento del amor
la pausa de la playa en llanto no se ha reposado
para atravesar las umbrales que mezclan el aire,
pues la placenta del cuerpo vive en los todavías hermosos.
Elixir de lava con lágrimas que son brisa…,
ya me invitan a tus ojos de tristeza y mutismo
para en ese cántaro de vacíos y tardes prometidas
movernos en un mar a la luz de mis espejos
pues en el faro de la búsqueda de vientres
son los signos con supremación de sombras.
Nadie nos mira, nadie…, ahora
las pupilas son luciérnagas de tormenta
que intangibles buscan desesperadas
la devoración de los principios para decir
que las heridas son intangibles; un te amo
de relojes y ruedas vírgenes
entre las aguas febriles y castas
que esquivan los anatemas y conjuros.
para poder llegar a un mar de esplendorosa espera.
Pues…, mujer
es ahora el momento para excavar en el cuerpo
los pólenes de la aurora
que inundan el canal de la seducción
y dejar los candados abiertos
para ese perturbado ángel caído.
* * * * * * *
luzyabsenta
Lo menos importante es la página escrita, con humildad breves letras ancladas en el corazón, mientras el río crece en paralelos para unos ojos cerrados que supuran esencias.
Sintonía de manantial,
ojos brillantes
cascada de alegría
que se extiende como ámbar dorado
dejando gotear un nacimiento profundo
que se mece en el espejo melancólico.
Huella de pinceles en tonos de verdad,
frescor de direcciones amables y difusas
filtradas por cristales que rasgan el cuerpo
para que deseosas se asienten fértiles
queriendo contemplar un deleite de sonrisas.
Un jugo utópico de silencios interrumpidos,
boca enamorada de ojos
lumbre para una piel de gemidos
que se encienden en impulsos salados
para unas alas de caricias en madrugada.
Tierna imagen que se transmite
y da forma a las noches de violines,
dulce agasajo fragmentado que se trenza
al pestañear la vigilancia de un paraíso
que no quiere perderse en heridas de sendas.
Cuando abro las persianas de mi cara
recuerdo el camino hacia tuspehstah
la oración es apuesta abierta,
salas de mares sin fin, ríos
cartas volteadas en trompas de ilusión,
corazón sintiéndolo como casa
en los ventanales de los años cerrados.
Excelso sueño de piel de melocotón
para ver la soberanía de la música.
¡Únete a esta danza!
Accede a la escalera
donde el baile sereno te invita
al canto de la representación marítima,
de ballenas en travesías musitadas,; ateelf.
¡Recuerda!
Siento que en el nacimiento del amor
la pausa de la playa en llanto no se ha reposado
para atravesar las umbrales que mezclan el aire,
pues la placenta del cuerpo vive en los todavías hermosos.
Elixir de lava con lágrimas que son brisa…,
ya me invitan a tus ojos de tristeza y mutismo
para en ese cántaro de vacíos y tardes prometidas
movernos en un mar a la luz de mis espejos
pues en el faro de la búsqueda de vientres
son los signos con supremación de sombras.
Nadie nos mira, nadie…, ahora
las pupilas son luciérnagas de tormenta
que intangibles buscan desesperadas
la devoración de los principios para decir
que las heridas son intangibles; un te amo
de relojes y ruedas vírgenes
entre las aguas febriles y castas
que esquivan los anatemas y conjuros.
para poder llegar a un mar de esplendorosa espera.
Pues…, mujer
es ahora el momento para excavar en el cuerpo
los pólenes de la aurora
que inundan el canal de la seducción
y dejar los candados abiertos
para ese perturbado ángel caído.
* * * * * * *
luzyabsenta
Lo menos importante es la página escrita, con humildad breves letras ancladas en el corazón, mientras el río crece en paralelos para unos ojos cerrados que supuran esencias.