Plegaria





Plegaria

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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días

sin programas...mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Nancy Santiago Toro

Todos los derechos reservados©

www.nancysantiagotoro.com



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Ajá..... (busco un botón de aplausos) . Excelente. O sea, no es la expresión que usaría. Me gustaría decir "jodidamente excelente" , pero vamos a guardar las formas..
 
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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días

sin programas...mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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Ayyy Nancy, el amor es vida y su huella nos marca para siempre y nos señala el camino de la felicidad. Nunca nos debemos arrepentir de haber amado, sea de la forma que sea, en cualquiera de sus manifestaciones y eso lo sabe El Padre. Me ha encantado leerte mi querida amiga, siempre me encanta. Besazos llenos de mucho cariño y de mucha admiración.
 
Admiro enormemente el talento y la calidad tan profundamente hermosa de tu forma de escribir amiga,
Fascinante plegaria divinamente profunda donde he sentido cada linea conmovedora con todo ese amor :)

ME ENCANTA pasar a leerte mi poetiza favorita entre las demás, un abrazo Nancy,

besos y Gracias por compartir, Saludos compañera

Muchas gracias Kei, para mí siempre es un regalo que llegues a mis letras y dejes estos comentarios tan inmensos, te gradezco con todo mi ser, recibe un saludo y abrazo grande poeta!!
 
Mucha añorancia se desprende de tus maravillosas letras,
a veces el dolor nos hace plasmar sentimientos que nos ayudan
a liberar los pesares que se quieren anidar en nuestro corazón.
Muy lindo poema, te felicito y te dejo mi admiración.
Un abrazo con cariño…
Muchas gracias Maria por la tu regalo y detalle, agradecida siempre, un abrazo.
 
Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días

sin programas...mas con aquella

entrega exclusiva de latidos

que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,


y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…cuando no queda otro camino si no esperar un milagro saludos amiga Nancy
Y suceden, claro que sí Pedro, gracias por llegar a estos versos, un saludo y abrazo.
 
Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas.

Es un poema espléndido, como un eco de cisnes que han caído en barro de estrellas. Siempre es un placer leerte, estimada amiga. Mis abrazos sinceros, Nancy.
Muchas gracias Marcus, me alegra verte por este espaio, te saludo y abrazo afectuosamente amigo.
 
PROFUNDA Y ASTA MÍSTICA MANIFESTACIÓN DEL AMOR,
AMOR QUE MUCHAS VECES NO ES LO ESPERAMOS, PERO,
LA VIDA CONTINÚA Y NOS ENSEÑA QUE EL AMOR QUE NO
TRAICIONA, ES EL DE DIOS. LINDO POEMA NANCY, BESOS.

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Padre, tal vez no debí quererlo...,

cuando su naturaleza de mundo

se adentraba en mi camino,

con una meta blanca, sin días

sin programas...mas con aquella

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que me hizo sentir y soñar el ansia.

Quizás, fue que abrí la puerta

de algún otro destino,

por no ser yo por quien tocaba

y ya no supe, Padre, con el corazón

no supe distinguir ese instante en lo divino,

y sin más, me lo llevé hacia el alma.

Pues con solo ver sus ojos en los míos

traspasó todo un sol a mis entrañas,

un zigzagueo de sus venas

por mis sentidos,

Padre, dejó caer tu propio

cielo en su mirada

y quedé tan atrapada en sus instintos,

que me sentí una ladera en su montaña.

Mas no sé, Padre, si Tú lo habías escrito

o si fue que volteé un segundo en marcha

y sin darme cuenta dañe el planisferio

de tus cosas, cambiando presta el panorama,

tergiversando una historia de tus dedos

para hacerla mía entre vivencias y etapas.

Pues lo amé con ese repentino beso

que une dos vacíos;

el que por ser tan hondo no se arranca,

lo amé con la sonrisa del brillo cristalino

que juega con humedad entre palabras

y con las formas del amoroso sentimiento

que rodean la vida y nos hace ver ensoñadas

primaveras sobre escarchas,

para luego ahogarse en el fondo de su frío

y rodar... rodar sin más color en lágrimas

al beber lentamente su crudo invierno;

el más intenso que se vive, mientras pasa.

Esa agonía con nombre y los recuerdos

que confiscan tantas noches y mañanas,

atrapando en los laberintos de un olvido,

que sucumbe porque todo,

todo Padre es añoranza.

Y heme aquí, una vez más contigo

y con esta inmutable cicatriz contada,

yo... yo quizás nunca sepa si lo habías escrito,

pero yo lo amo y Tú bien sabes de ese amor

como también de la razón que impulsa

todo lo que siento en mi plegaria…





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