Alfonso Espinosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
El primer tesoro de la vida.
La mujer que te pare y que te mima.
La que siempre te busca y bien te encuentra.
La que mucho te ayuda y siempre anima.
La que sigue los pasos de tu vida.
La que reza por todas tus flaquezas.
La que para, y por ti, siempre pensando.
La que sostiene todos tus problemas,
Por encima de sus huesos fatigados.
Ahora que tienes las suerte de las suertes,
de acariciar con tus manos, esas manos.
de mirar con tus ojos, esos ojos,
de ayudar en sus pasos, los tropiezos.
Recibirás por tu ayuda, amplio pago.
saboreando los recuerdos y sus mieles.
Recuerdos que tendrás siempre guardados,
para llevarlos contigo, al otro lado.
La mujer que te pare y que te mima.
La que siempre te busca y bien te encuentra.
La que mucho te ayuda y siempre anima.
La que sigue los pasos de tu vida.
La que reza por todas tus flaquezas.
La que para, y por ti, siempre pensando.
La que sostiene todos tus problemas,
Por encima de sus huesos fatigados.
Ahora que tienes las suerte de las suertes,
de acariciar con tus manos, esas manos.
de mirar con tus ojos, esos ojos,
de ayudar en sus pasos, los tropiezos.
Recibirás por tu ayuda, amplio pago.
saboreando los recuerdos y sus mieles.
Recuerdos que tendrás siempre guardados,
para llevarlos contigo, al otro lado.
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