Auroras y ocasos

Maldonado

Poeta veterano en el Portal
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Al principio, todo era lo que era y todos callaban.

En lo profundo de una cueva

un hombre en pose de feto lloraba.

Le hablaba al oído a su hembra y su hembra no despertaba

le hablaba a la aurora y el eco se perdía en la montaña

le hablaba al ocaso rojizo y el ocaso se iba.

Un día, salió de su cueva y decía:

Tendré que demostrar mi tristeza...

Le grito fuertemente a los cielos azules

y este, paseaba entre nubes y ni siquiera volteaba.

Regresando a su cueva, con ansia empezó a raspar las paredes…

Con un sollozo en su alma sus dedos sangraron.

Pero dejó una huella; que su hembra sintió la terneza y miró pensativa

El Poeta… Nacía.





©Ramón M. Velarde _21/08/15
 
Última edición:
Hermosa manera de describir la demostración de sentimiento.
Me ha encantado, va más allá de lo que imaginé.
Cordiales saludos.
 
Soberbio poema, como emerge la poesía, desde las entrañas mismas de la madre.
Te pasaste Maldonado, felicitaciones, y gracias por compartir tu buen talento.

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Al principio, todo era lo que era y todos callaban.

En lo profundo de una cueva

un hombre en pose de feto lloraba.

Le hablaba al oído a su hembra y su hembra no despertaba

le hablaba a la aurora y el eco se perdía en la montaña

le hablaba al ocaso rojizo y el ocaso se iba.

Un día, salió de su cueva y decía:

Tendré que demostrar mi tristeza...

Le grito fuertemente a los cielos azules

y este, paseaba entre nubes y ni siquiera volteaba.

Regresando a su cueva, con ansia empezó a raspar las paredes…

Con un sollozo en su alma sus dedos sangraron.

Pero dejó una huella; que su hembra sintió la terneza y miró pensativa

El Poeta… Nacía.





©Ramón M. Velarde _21/08/15
 
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Al principio, todo era lo que era y todos callaban.

En lo profundo de una cueva

un hombre en pose de feto lloraba.

Le hablaba al oído a su hembra y su hembra no despertaba

le hablaba a la aurora y el eco se perdía en la montaña

le hablaba al ocaso rojizo y el ocaso se iba.

Un día, salió de su cueva y decía:

Tendré que demostrar mi tristeza...

Le grito fuertemente a los cielos azules

y este, paseaba entre nubes y ni siquiera volteaba.

Regresando a su cueva, con ansia empezó a raspar las paredes…

Con un sollozo en su alma sus dedos sangraron.

Pero dejó una huella; que su hembra sintió la terneza y miró pensativa

El Poeta… Nacía.





©Ramón M. Velarde _21/08/15
Bonito poema sobre el nacimiento de el sentimiento poético. Has escrito una bella historia ancestral y mágica. Un abrazo amigo Maldonado. Paco.
 
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Al principio, todo era lo que era y todos callaban.

En lo profundo de una cueva

un hombre en pose de feto lloraba.

Le hablaba al oído a su hembra y su hembra no despertaba

le hablaba a la aurora y el eco se perdía en la montaña

le hablaba al ocaso rojizo y el ocaso se iba.

Un día, salió de su cueva y decía:

Tendré que demostrar mi tristeza...

Le grito fuertemente a los cielos azules

y este, paseaba entre nubes y ni siquiera volteaba.

Regresando a su cueva, con ansia empezó a raspar las paredes…

Con un sollozo en su alma sus dedos sangraron.

Pero dejó una huella; que su hembra sintió la terneza y miró pensativa

El Poeta… Nacía.





©Ramón M. Velarde _21/08/15
Mucha fuerza en estos sentidos versos que inspiran y llevan a la reflexión de cómo se engendra el poeta o el propio poema.
Un placer de lectura, amigo Ramón.
Con mi abrazo.
 
Última edición:
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Al principio, todo era lo que era y todos callaban.

En lo profundo de una cueva

un hombre en pose de feto lloraba.

Le hablaba al oído a su hembra y su hembra no despertaba

le hablaba a la aurora y el eco se perdía en la montaña

le hablaba al ocaso rojizo y el ocaso se iba.

Un día, salió de su cueva y decía:

Tendré que demostrar mi tristeza...

Le grito fuertemente a los cielos azules

y este, paseaba entre nubes y ni siquiera volteaba.

Regresando a su cueva, con ansia empezó a raspar las paredes…

Con un sollozo en su alma sus dedos sangraron.

Pero dejó una huella; que su hembra sintió la terneza y miró pensativa

El Poeta… Nacía.





©Ramón M. Velarde _21/08/15

Magistral poema en donde se percibe la fuerza en cada verso dejando muy bellamente escrito el nacimiento del sentir del poeta.
Cordial saludo Maldonado, me encantó tu trabajo.
 
A mí este poema me lleva la imaginación a ese periodo de la prehistoria en que los homínidos empezamos a desarrollar las cualidades que ahora nos parece que nos diferencian de los demás animales. (Debe de ser por la cueva, que me he tomado muy literalmente, o por esas huellas en la pared que me hacen pensar en las primeras formas de arte).

El diálogo, interno y compartido, sobre si tenemos algo que nos hace cualitativamente distintos, o solo cuantitativamente (hacemos más o menos lo mismo pero mucho más avanzado y desarrollado), y qué es, para mí continúa.

Aquí no solo defiendes la visión del poeta que expresa sus sentimientos y conmueve, sino que también das la respuesta que bajo un cierto embrujo lírico resulta inapelable.

Me gusta mucho la elección del tiempo verbal en "nacía" que puede sugerir que todavía no ha terminado de nacer el poeta.
 
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Al principio, todo era lo que era y todos callaban.

En lo profundo de una cueva

un hombre en pose de feto lloraba.

Le hablaba al oído a su hembra y su hembra no despertaba

le hablaba a la aurora y el eco se perdía en la montaña

le hablaba al ocaso rojizo y el ocaso se iba.

Un día, salió de su cueva y decía:

Tendré que demostrar mi tristeza...

Le grito fuertemente a los cielos azules

y este, paseaba entre nubes y ni siquiera volteaba.

Regresando a su cueva, con ansia empezó a raspar las paredes…

Con un sollozo en su alma sus dedos sangraron.

Pero dejó una huella; que su hembra sintió la terneza y miró pensativa

El Poeta… Nacía.





©Ramón M. Velarde _21/08/15
Bueno amigo Ramón, simplemente me quedé sin palabras... a ver? MARAVILLOSO!! es lo mínimo que puedo decir, qué creatividad y originalidad de escrito compañero! te felicito. Saludos amigo Ramon! feliz día, un abrazo, y hasta pronto.
 
Los poetas, generalmente , se forjan en la tragedia, aunado a la caída permanente del alma ( sospecho, que el alma del poeta es más grande de lo común y, por lo tanto, cuando cae destroza todo el cuerpo). Me ha gustado su poema Maldonado, la imagino como una gran metáfora en su conjunto y dentro de esa metáfora, la cueva , como punto de partida. Felicitaciones.
 
¡Impresionante! Magistrales versos donde se dignifíca el amor, la poesía y todos los sentimientos que viven dentro del ser. Un placer pasar por su maravillosa poesía, reciba mi más cordial saludo.
 

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