salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te di mi corazón y mi pureza,
mi calle solitaria y mis enredos.(1)
Te regalé mi mano y mi tristeza
con diez noches de Agosto entre los dedos.
Me vertí en el azul de tu mirada,
te concedí mi cuerpo y mis cerrojos,
me sorbiste la duda impronunciada
con adios que escondiste tras mis ojos.
Me acurruqué en tu cuerpo, en suaves roces.
Gritó mi corazón al navegarte.
Mi charco de ilusión fué un mar de goces.
Se rompieron mis anclas al amarte.
Mordí, de la manzana, su piel dura,
su carne se hizo blanda entre mis miedos.
Quemáste con tu fuego mi blancura,
todas mis oraciones y mis credos.
Se marchó mi niñez como en un vuelo.
Te dí mi juventud en diez pedazos;
diez diamantes que fueron a tu cielo
y durmieron felices en tus brazos.
Aprendí los "te quieros," a tu lado,
palabras, corazón que se desboca,
y mi primer "të amo," inmaculado,
surgió de mis entrañas y mi boca.
Danzando por tu mar embravecido
me enseñaste tormentas, sensaciones,
me mostraste que "amor" tiene sentido,
aprendí que en amor no hay condiciones.
No juzgué ni tu edad ni tu pecado.
Fué egoismo sentirte solo mía.
Solo hundí mi pesar de enamorado,
olvidando, en tu playa, mi agonía.
Un incendio y una desilusión
devolviste a mi mundo y a mis "puedos."
Te llevaste mis manos corazón
con diez noches de Agosto entre los dedos.
(1) Enredos, en el dialecto asturiano y en otras provincias de España, "enredos" son los juegos o juguetes de los niños o muchachos.
mi calle solitaria y mis enredos.(1)
Te regalé mi mano y mi tristeza
con diez noches de Agosto entre los dedos.
Me vertí en el azul de tu mirada,
te concedí mi cuerpo y mis cerrojos,
me sorbiste la duda impronunciada
con adios que escondiste tras mis ojos.
Me acurruqué en tu cuerpo, en suaves roces.
Gritó mi corazón al navegarte.
Mi charco de ilusión fué un mar de goces.
Se rompieron mis anclas al amarte.
Mordí, de la manzana, su piel dura,
su carne se hizo blanda entre mis miedos.
Quemáste con tu fuego mi blancura,
todas mis oraciones y mis credos.
Se marchó mi niñez como en un vuelo.
Te dí mi juventud en diez pedazos;
diez diamantes que fueron a tu cielo
y durmieron felices en tus brazos.
Aprendí los "te quieros," a tu lado,
palabras, corazón que se desboca,
y mi primer "të amo," inmaculado,
surgió de mis entrañas y mi boca.
Danzando por tu mar embravecido
me enseñaste tormentas, sensaciones,
me mostraste que "amor" tiene sentido,
aprendí que en amor no hay condiciones.
No juzgué ni tu edad ni tu pecado.
Fué egoismo sentirte solo mía.
Solo hundí mi pesar de enamorado,
olvidando, en tu playa, mi agonía.
Un incendio y una desilusión
devolviste a mi mundo y a mis "puedos."
Te llevaste mis manos corazón
con diez noches de Agosto entre los dedos.
(1) Enredos, en el dialecto asturiano y en otras provincias de España, "enredos" son los juegos o juguetes de los niños o muchachos.
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