Ligia Calderón Romero
Poeta veterano en el portal

Más grande que el temor a la partida
es el desasosiego del dolor
que oprime el cuerpo de la amada flor
en el normal descenso de la vida.
Le quedan las espinas a la rosa
que silenciosa
sigue el sendero
cual prisionero
que al cielo pide
que no lo olvide
y que calme del barro sus abrojos
y le engaste alegrías a sus ojos.
¡Tengo miedo! La noche se desboca
como un corcel sin riendas que al galope
arrastra los relojes, con su inope
carcajada que el alma nos sofoca.
Huyen, de ti, las sacras primaveras.
¡Ay si pudieras
volverte nueva!
Cara longeva,
tesoro mío;
mi desvarío
se vuelve salmo que al celeste implora
que nos devuelva tu vigor de otrora.
agosto 2, 2015
PD. A mi madrina a quien amo con todo mi corazón
quisiera revertir los papeles y ser hoy tu hada
y con mi varita mágica
desde acá
aliviar tus dolores...
gracias mi viejita linda por todo el amor
por todo lo que me has dado
sigo implorando al cielo tu alivio
te amo
tu hija postiza
quisiera revertir los papeles y ser hoy tu hada
y con mi varita mágica
desde acá
aliviar tus dolores...
gracias mi viejita linda por todo el amor
por todo lo que me has dado
sigo implorando al cielo tu alivio
te amo
tu hija postiza
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