Maldonado
Poeta veterano en el Portal
Dama de la luz:
Aurora dorada de cantos silvestres
Después de solo soñar, alma de la mañana
quiero llegar a la luz de tu sol
a tu blanca granja de leche y caramelo.
Y el milagro de vida aparece:
Amanece la pradera de tu cálida piel
y me asombraban las bellas flores de almíbar de otoño
brillan gotas cristalinas que van descendiendo
a las hojas de tostado áureo.
En tus ojos está el universo completo
que me atrae como la tierra a la luna
y en mis ojos, está el anhelo de alcanzar tan solo una estrella
que solo con esa, el gozo infinito, llega hacia mí.
Extranjero en los llanos extraños
donde todo mi fuerza, espíritu y cuerpo, son para ti.
Tu mundo está dentro de mi mundo y es solo uno
y en el fondo una princesa dormida de hermoso semblante
y mi rostro anhelante, ansía que despierte a mi vida.
Soy un emigrante que quiere en su hogar tu alma divina.
Dama serena, leal, amable y sincera:
Inclino mi cabeza, no soy digno de la pureza de tu lirismo.
Nubes cargadas de agua, que entre ambas nacen múltiples luces.
El cielo cae despacio como manantial de versos
brisa fresca que acaricia mi techo con lluvia
lluvia fresca que besa y que versa
recorre mi piel, como sudor limpio del mar
que toda la noche viajó, para llegar a mi tejado.
Me envuelvo empapado en su sábana de amor…
¿Sueño? Sonrío...
Ramón M. Velarde © 17/09/15
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