Lloré por ti, ay, mujer
y vuelvo a llorar ahora,
siento que en mi verso mora
toda tu pena de ayer.
Que ya no hay amanecer
que tú puedas contemplar,
que te acaban de matar
sin poderte defender,
sin llegar a comprender
cuándo te dejo de amar.
Esta lacra es un ultraje
a esa niña que al nacer,
lleva ya las de perder
si no nace con coraje.
Que sepa quien la rebaje
que ella engendra humanidad,
que su muerte es orfandad
y el hombre mal perdedor
tiñe de luto el amor
matando su libertad.
Que me ahogan estos mares
de injusticias sin remedio
cuando hay menores por medio
que se quedan sin hogares.
¿Quien remedia sus pesares?,
¿quién les llevará consuelo
ante tan terrible duelo?
El país que no proteja
a la mujer que se queja,
tiñe de rojo su suelo.
En estos días no han parado las muertes de mujeres en nuestro país. Una sociedad avanzada, de la cual presumimos. ¡cuánto luto en las familias!, ¡cuántos huérfanos!, que gran fracaso de nuestras sociedad.
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