Évano
Libre, sin dioses.
En el Corte Inglés de la Plaza
más grande de Cataluña,
luce escaparate el Che
Guevara de maniquí con boina
de estrella roja pintada.
Lleva gafas de sol Lacosta,
tejanos Levi^s a juego
con botas camperas preciosas.
La camiseta es blanca
con un amarillo estampado que dice:
El Sol es de todos
Hasta la victoria siempre
En otro escaparate, dos okupas
se besan las rastas que cuestan
cien euros en la pelu de dentro.
La boina del Guevara vale cuarenta,
la camiseta diez y las botas
no están a la venta,
no sea que caminen con ellas.
Las gafas no te hacen falta
porque ya regalaste tu parte de sol,
y si no lo hiciste, te las regalan
para que no lo compartas.
Izquierdas de pacotilla,
agitadores políticos que van de la mano
de sus nietos al Corte Inglés,
señalan al Che con sus dedos
mientras henchido el pecho se expande
cuando penetran por la puerta
del corte Inglés de la Plaza
más grande de Cataluña.
Las izquierdas son los puentes
donde duermen los sintecho;
las carreteras de arriba,
las prisas por no caer con ellos;
la derecha solo monta
supermercados como estos.
Pienso mientras entro
y salgo por la misma puerta
que unos custodian por la fe del poder,
y otros odian como se odia
al dios y al dinero
de uno mismo.
más grande de Cataluña,
luce escaparate el Che
Guevara de maniquí con boina
de estrella roja pintada.
Lleva gafas de sol Lacosta,
tejanos Levi^s a juego
con botas camperas preciosas.
La camiseta es blanca
con un amarillo estampado que dice:
El Sol es de todos
Hasta la victoria siempre
En otro escaparate, dos okupas
se besan las rastas que cuestan
cien euros en la pelu de dentro.
La boina del Guevara vale cuarenta,
la camiseta diez y las botas
no están a la venta,
no sea que caminen con ellas.
Las gafas no te hacen falta
porque ya regalaste tu parte de sol,
y si no lo hiciste, te las regalan
para que no lo compartas.
Izquierdas de pacotilla,
agitadores políticos que van de la mano
de sus nietos al Corte Inglés,
señalan al Che con sus dedos
mientras henchido el pecho se expande
cuando penetran por la puerta
del corte Inglés de la Plaza
más grande de Cataluña.
Las izquierdas son los puentes
donde duermen los sintecho;
las carreteras de arriba,
las prisas por no caer con ellos;
la derecha solo monta
supermercados como estos.
Pienso mientras entro
y salgo por la misma puerta
que unos custodian por la fe del poder,
y otros odian como se odia
al dios y al dinero
de uno mismo.
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