RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
Búsquenla
Huyó dejándome sacrificada el alma,
me envenenó de un virus incurable,
hirió mi corazón con azagayas
acrecentándome un dolor mortal.
Si alguien la encuentra,
hay buena recompensa.
Tiene carita de Ángel, ojos garzos,
vivaces, perspicaces, muy hermosos;
la cabellera es de un negro azabache,
labios carnosos muy bien matizados,
absurdo detectar de una toxina
si en la gracia de su cara esconde,
la ponzoña con toda su impiedad.
Fue mi grande alegría, no era solo mía,
acunada en mi pecho, juró que me quería,
mas no era solo a mí, al que así decía.
Si la ven, adviertan con urgencia,
acúsenla de homicidio gravoso,
yo me encuentro postrado, sometido
en el umbral de un insondable abismo
que dudo acusar pueda su impudor.
Ramiro Ponce P.
Huyó dejándome sacrificada el alma,
me envenenó de un virus incurable,
hirió mi corazón con azagayas
acrecentándome un dolor mortal.
Si alguien la encuentra,
hay buena recompensa.
Tiene carita de Ángel, ojos garzos,
vivaces, perspicaces, muy hermosos;
la cabellera es de un negro azabache,
labios carnosos muy bien matizados,
absurdo detectar de una toxina
si en la gracia de su cara esconde,
la ponzoña con toda su impiedad.
Fue mi grande alegría, no era solo mía,
acunada en mi pecho, juró que me quería,
mas no era solo a mí, al que así decía.
Si la ven, adviertan con urgencia,
acúsenla de homicidio gravoso,
yo me encuentro postrado, sometido
en el umbral de un insondable abismo
que dudo acusar pueda su impudor.
Ramiro Ponce P.
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