selenschek manfred
Hijo de la Luna
El tiempo se agotó jadeando los minutos
el viento también llego cansado
hizo una pirueta después de volar,
el agua dejo de correr y dijo: tengo sed.
Así es que lulú, luego de beber en el remanso
izó de nuevo las velas sobre las manecillas
y continuó la travesía.
Nadie sabia como le hacía
para dominar los elementos
a contra reloj, a contracorriente
y en contra del viento,
pero siempre llegaba primero.
Me dijo que me amaba,
entonces descubrí que coleccionaba
historias de amor en el poniente.
Así le hice un poema y luego me marche
a favor del tiempo, el viento y la corriente.
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