Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Agoniza el tiempo de la magia.
Imperfectas desfilan las palabras,
comandadas por interrogantes de la nada.
Mi tacto ya no acaricia tu voz,
ni me ciegan los rayos de luz guía,
que cierne mi persiana.
Mi boca, hambrienta de sal
y mis dedos huérfanos de agua,
habitan, en el espacio vacío de los sueños,
cual impostores sin mácula.
Está marchito el manto rojo del trigo
y grises los pétalos de la esperanza.
Ya no es posible plagiar el fuego
en la laderas nevadas de mi almohada,
y como remedio a las noches enfermas,
enmarco en letras, las mañanas.
25/03/07
Extremadura tiene atardeceres tan hermosos como éste que pude fotografiar en Cáceres el pasado 10/03/07
Imperfectas desfilan las palabras,
comandadas por interrogantes de la nada.
Mi tacto ya no acaricia tu voz,
ni me ciegan los rayos de luz guía,
que cierne mi persiana.
Mi boca, hambrienta de sal
y mis dedos huérfanos de agua,
habitan, en el espacio vacío de los sueños,
cual impostores sin mácula.
Está marchito el manto rojo del trigo
y grises los pétalos de la esperanza.
Ya no es posible plagiar el fuego
en la laderas nevadas de mi almohada,
y como remedio a las noches enfermas,
enmarco en letras, las mañanas.
25/03/07
Extremadura tiene atardeceres tan hermosos como éste que pude fotografiar en Cáceres el pasado 10/03/07