daniel.népomuk
Poeta recién llegado
Teatro
Es muy difícil entender mi madre
y, peor aún, entender mi padre.
Pues aunque no son los peores naipes
me han legado un complicado drama,
melodía desafinada en casa,
construcción imperfecta de un piano.
Y fue con música triste de piano
que me reveló mi historia mi madre
agrietando el fundamento de casa,
creando un odio hacia mi padre.
Fue entonces que quise matar el drama,
pero tal suerte no se dio en mis naipes...
Y en el barajar continuo de naipes,
como Chopin sentado en un piano,
en este escenario de mi drama
fui pareciéndome más a mi madre,
ignorando la guía de mi padre,
copiando los errores de mi casa.
Teleportándome de casa en casa,
como prestidigitador con naipes,
se transmutó la imagen de mi padre
cuando entendí sus acordes de piano,
trastocados por la vil de mi madre,
la real antagonista del drama.
Como nunca pude huir de mi drama
y, ya he formado mi propia casa,
poco a poco perdono a mi madre.
Y con mi propio castillo de naipes,
con mi propia melodía de piano,
me visitan mi madre y mi padre.
Y no es que sea “el héroe” mi padre
pero debo continuar con mi drama,
porque como las teclas de un piano,
como los materiales de una casa,
como la cohesión de unos naipes,
permanezco fuerte, como una madre.
Y honrando a mi madre y a mi padre
forjo mi ruta sin naipes ni drama,
en casa, con mis versos y mi piano.
Daniel Népomuk
Amigos, comparto esta sextina con ustedes. Gracias por el espacio y las críticas. Un abrazo, DN
Es muy difícil entender mi madre
y, peor aún, entender mi padre.
Pues aunque no son los peores naipes
me han legado un complicado drama,
melodía desafinada en casa,
construcción imperfecta de un piano.
Y fue con música triste de piano
que me reveló mi historia mi madre
agrietando el fundamento de casa,
creando un odio hacia mi padre.
Fue entonces que quise matar el drama,
pero tal suerte no se dio en mis naipes...
Y en el barajar continuo de naipes,
como Chopin sentado en un piano,
en este escenario de mi drama
fui pareciéndome más a mi madre,
ignorando la guía de mi padre,
copiando los errores de mi casa.
Teleportándome de casa en casa,
como prestidigitador con naipes,
se transmutó la imagen de mi padre
cuando entendí sus acordes de piano,
trastocados por la vil de mi madre,
la real antagonista del drama.
Como nunca pude huir de mi drama
y, ya he formado mi propia casa,
poco a poco perdono a mi madre.
Y con mi propio castillo de naipes,
con mi propia melodía de piano,
me visitan mi madre y mi padre.
Y no es que sea “el héroe” mi padre
pero debo continuar con mi drama,
porque como las teclas de un piano,
como los materiales de una casa,
como la cohesión de unos naipes,
permanezco fuerte, como una madre.
Y honrando a mi madre y a mi padre
forjo mi ruta sin naipes ni drama,
en casa, con mis versos y mi piano.
Daniel Népomuk
Amigos, comparto esta sextina con ustedes. Gracias por el espacio y las críticas. Un abrazo, DN