lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Retumba el amor en el centro del pecho,
abriendo, abriendo... surcos al viento.
Ay, vendaval, ay, tormenta!
¡ay, cielo que en mí avientas
aquello que quiero, aquello que me quema!
Vieja y densa, la calma, viene y va,
con fragmentos de tiempo dorados ante el altar.
Mi corazón dormido despierta, despierta ya.
Ven, amor mío, a mis riberas,
a la orilla donde el río
clama por inundar tus tierras.
¡Ay, tormenta, ay, vendaval!
Horas de sosiego, horas de ilusión,
también el húmedo recuerdo
de un día sin noche,
de un día de amor.
Retumba un fuerte eco
en el centro de mi pecho.