RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
SIN TI
Sin ti es una catástrofe esta vida,
sin ti soy holgazán desprotegido;
un nómada que busca en el camino
una razón a tu fugaz partida.
Sin ti una pesadilla me aniquila
con ansias de alcanzarte y que no puedo.
Hay veces que te sueño aún dormida,
despierto al no aguantar la cama fría;
¡Que decepción Señor, vivir no quiero!
Para ocupar mi mente voy el campo,
no alcanzo a divisar a las perdices,
le encuentro al mirlo, y en su triste canto
me pregunta con quién, y a dónde fuiste.
El corcel negro, noble y desprendido,
que hablar quiso una vez cuando llorabas,
perdió su prosa….ya no está engreído,
porque te ha visto, cuando te marchabas.
Mi perro fiel que en tus faldas se dormía,
cansado de jugar en nuestro albero;
me he dado cuenta, ¡Cómo te quería!
Hoy, aullando va y regresa del potrero.
Espero lleguen tiempos de paz y de sosiego,
espero vuelva un día del campo a disfrutar,
si divagando solo de mí mismo reniego;
ver la casa vacía…me pone a meditar.
Sin ti los días pasan brumosos y muy tristes,
el sol con nubarrones no me quiere alumbrar,
las sombras de la tarde dicen que ya no existes
y en las noches, la luna me obliga a suspirar.
Sin ti nuestro aposento yace triste y sombrío.
Las aves empezaron a emigrar de mi huerto.
Me estoy quedando solo con mi perro y el potro
mis únicos amigos ¡Mi cobija que es el frío!
y una horrible sensación; que alguien se ha muerto.
Ibarra, 1979.
Ramiro Ponce P.
Sin ti es una catástrofe esta vida,
sin ti soy holgazán desprotegido;
un nómada que busca en el camino
una razón a tu fugaz partida.
Sin ti una pesadilla me aniquila
con ansias de alcanzarte y que no puedo.
Hay veces que te sueño aún dormida,
despierto al no aguantar la cama fría;
¡Que decepción Señor, vivir no quiero!
Para ocupar mi mente voy el campo,
no alcanzo a divisar a las perdices,
le encuentro al mirlo, y en su triste canto
me pregunta con quién, y a dónde fuiste.
El corcel negro, noble y desprendido,
que hablar quiso una vez cuando llorabas,
perdió su prosa….ya no está engreído,
porque te ha visto, cuando te marchabas.
Mi perro fiel que en tus faldas se dormía,
cansado de jugar en nuestro albero;
me he dado cuenta, ¡Cómo te quería!
Hoy, aullando va y regresa del potrero.
Espero lleguen tiempos de paz y de sosiego,
espero vuelva un día del campo a disfrutar,
si divagando solo de mí mismo reniego;
ver la casa vacía…me pone a meditar.
Sin ti los días pasan brumosos y muy tristes,
el sol con nubarrones no me quiere alumbrar,
las sombras de la tarde dicen que ya no existes
y en las noches, la luna me obliga a suspirar.
Sin ti nuestro aposento yace triste y sombrío.
Las aves empezaron a emigrar de mi huerto.
Me estoy quedando solo con mi perro y el potro
mis únicos amigos ¡Mi cobija que es el frío!
y una horrible sensación; que alguien se ha muerto.
Ibarra, 1979.
Ramiro Ponce P.
Última edición: