Dedicado a los niños que viven en el desamparo.
Dime niña, niña, niña
¿quién solita te ha dejado?
dime niña, niña mía
¿quién te soltó de la mano?
¿Cómo escribes poesía
si nadie te lo ha enseñado,
si hay en tus rizos cenizas
y en tus ojitos espanto?
Canta niña, tierna niña,
con tu melodioso canto,
¿quién te inspiró dulce niña
si solo te acunó el llanto?
¿Quien te enseño mi avecilla,
cómo acunar a tu hermano?
mientras besas sus manitas
le vas el hambre acallando.
Los campos de margaritas
van floreciendo a tu paso,
luciérnagas encendidas
tus caminos alumbrando.
Llevas mar en tu retina,
llevas salitre en los labios,
y un buen puñado de rimas
apretadito en tus manos.
¿Será la huella divina
que un dios dejó en los humanos,
fuente de la poesía
que nace del desamparo?
¡Corre! niña, niña mía
deja atrás el campo santo
que de negro no te tiñan
tu blancor almidonado.
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