Camy
Camelia Miranda
Soslaya esta línea de la noche,
sin nublos, ni míseros extravíos,
y sí, con un canto meritorio
a la sed que no sacia los días.
Recorro así su inclinación,
palmo a palmo.
Escudriñando en el fondo,
en la savia que sospecho,
alberga un verso para excitarlo.
-los puntos siguen en sesgo-
Y lánguido el manto nocturnal
que hurga mi cántaro arisco,
mientras muerdo algún recuerdo
a ver si espabilo su mirada.
No me inquieta la vacuidad,
porque me tranquiliza
que aún los quiera pintar.
Pero, ¡Ay! mi niña, por esta vez,
los versos se me acabaron.
(Publicado en Mundo Poesía el 12 de Julio de 2011)