Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Teclea la lluvia como quien lo hace al piano
el tejado esta de concierto privado,
pues esa melodía lo interpreta sin desgano.
Los latidos de este corazón sufrido.
Como cruel otoño arrancaste mis hojas
quemas mis líneas que cuentan la historia,
cual mano invisible la despoja.
Pero, perdurarán imborrables en mi memoria.
Mírate en este atardecer que se vuelve triste
refléjate en mi historia donde eres recuerdo,
acércate a la orilla de mi horizonte.
Vuelve a nombrarme, que siento como te pierdo.
Entre las distancias que cubren esperanzas
páramos de verdes espacios sin el beso,
lleno de despedidas marchitas de andanzas.
Poemas otoñales que esperan tu regreso.
El patio de los suspiros quedo cerrado
por una barrera que intenta lacrar el olvido,
¿cómo entender que no me has amado?
Y que olvidaste todo lo vivido.
Tu mano agitándose en despedida
figura diluyéndose en el adiós,
te llevas como equipaje mi vida.
Y el recuerdo de lo vivido por los dos.
Te conocí un día, ahora te marchas como si nada
sin llegar a conocerte del todo,
te vi aparecer y nunca me vi en tu mirada.
Te extraño y te amo solo a mi modo.
Mi mano blandiendo cortara el aire
en esta despedida que me corta la vida,
no mires la partida del tren, que yo no iré.
Te marchas tú, con tu sonrisa torcida.
el tejado esta de concierto privado,
pues esa melodía lo interpreta sin desgano.
Los latidos de este corazón sufrido.
Como cruel otoño arrancaste mis hojas
quemas mis líneas que cuentan la historia,
cual mano invisible la despoja.
Pero, perdurarán imborrables en mi memoria.
Mírate en este atardecer que se vuelve triste
refléjate en mi historia donde eres recuerdo,
acércate a la orilla de mi horizonte.
Vuelve a nombrarme, que siento como te pierdo.
Entre las distancias que cubren esperanzas
páramos de verdes espacios sin el beso,
lleno de despedidas marchitas de andanzas.
Poemas otoñales que esperan tu regreso.
El patio de los suspiros quedo cerrado
por una barrera que intenta lacrar el olvido,
¿cómo entender que no me has amado?
Y que olvidaste todo lo vivido.
Tu mano agitándose en despedida
figura diluyéndose en el adiós,
te llevas como equipaje mi vida.
Y el recuerdo de lo vivido por los dos.
Te conocí un día, ahora te marchas como si nada
sin llegar a conocerte del todo,
te vi aparecer y nunca me vi en tu mirada.
Te extraño y te amo solo a mi modo.
Mi mano blandiendo cortara el aire
en esta despedida que me corta la vida,
no mires la partida del tren, que yo no iré.
Te marchas tú, con tu sonrisa torcida.
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