Camy
Camelia Miranda
Camino sobre un valle sagrado,
con la tibieza de la aurora;
en mis manos llevo una orquídea
y mis pasos,
tiene un solo motivo.
El silencio con aroma a clavel
y la calma de las almas desvestidas;
me sosiegan,
y en su blanca paz las acompaño.
Un jardín de inocentes y culpables,
de redención y absolución en la hierba,
un fin sin final
y olvido en la tierra.
Ya estoy aquí,
poso mí enramada sobre ti;
con una oración de mi alma;
de mi corazón, Padre mío…
Tú en el campo sagrado,
yo con los vivos muriendo,
sé que me esperas sin prisa
y morará mi amor hasta ese día.
(Publicado en Mundo Poesía el 14 de Marzo del 2008)
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