La escritura

Eratalia

Con rimas y a lo loco
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.
 
Fantástico relato de ciencia ficción; si, lo creo , eso de que te comprarás esa maquina, nada más inventarse, y que ahora mismito ya no será ficción, al paso que vamos...muy pronto me teletransportaré a tomar un té con pastitas contigo... espera que ya viene el teletransportador.
Buen micro.
Un abrazo refrescante.
Libe
 
Fantástico relato de ciencia ficción; si, lo creo , eso de que te comprarás esa maquina, nada más inventarse, y que ahora mismito ya no será ficción, al paso que vamos...muy pronto me teletransportaré a tomar un té con pastitas contigo... espera que ya viene el teletransportador.
Buen micro.
Un abrazo refrescante.
Libe

Pues estoy aquí esperando y no llegas...
Bueno, será cosa de tener paciencia.
Ciertamente dentro de unos pocos años los libros en papel estarán en los museos y los artilugios para escribir (bolígrafos, lápices y plumas) serán cosas de los coleccionistas de antigüedades.
Sin ir más lejos, los niños de hoy en día, ( y aunque se sigan vendiendo en las papelerías), muchos de ellos desconocen las llamadas plumas estilográficas. Salió el tema en clase y decían no haberlas visto nunca, les mostré la mía y se maravillaron al ver el plumín... ¡no te digo!

Gracias por tu comentario.
Abrazos.
 
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.
Me ha encantado tu cuento de ciencia ficción la idea es excelente y original. Felicidades poetisa escritora. Saludos cordiales Amarilys
 
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.

Sencillamente magnifico tu micro relato bonita Eratalia, realmente emociona, que bonito es lo bonito que bueno es poder leer cosas así, Muaks ¡¡ te dejo un saludo con afecto.
 
Última edición:
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.
El tiempo pasado también tiene sus ventajas. Me gusta el sorprendente final del relato, está cargado de imaginación.

Feliz tiempo futuro.
 
La buena literatura es atemporal. Espero que no haya sentido mucho el cambio. Si acaso la moda, que guapas se ponían las mozas de aquella época Eso era vestir y no los maniquís rapados del siglo XXXI.
Saludos, literata atemporal.
 
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.

La he descubierto: ahora la leo, la veía pasar, pero por aquí andaré, en sus letras digo. De la prosa, qué decir, genial.
 
Siempre deseada esa bendita máquina del tiempo.
No suelo visitar las prosas, pero celebro haber llegado.
Cordiales saludos.
 
Brillante relato con sorpresa final. Es increíble la cantidad de cosas que haces. ;) Saludos
¿Cantidad de cosas? Si soy la vagancia personificada, la namber guán de los vagos vaguísimos.
Aunque tengo por ahí una buena declaración de propósitos que un día pondré en marcha. Si te apetece, están aquí:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/guerra-a-la-desidia.580342/

Pero a día de hoy, nada.
Muchísimas gracias por pasar y dejar tu simpático comentario.
Abrazos.
 
La buena literatura es atemporal. Espero que no haya sentido mucho el cambio. Si acaso la moda, que guapas se ponían las mozas de aquella época Eso era vestir y no los maniquís rapados del siglo XXXI.
Saludos, literata atemporal.
Gracias por acudir a mis letrillas, estimado titiritero.
A ver cuando nos dejas tus títeres por aquí.
Un abrazo.
 
La he descubierto: ahora la leo, la veía pasar, pero por aquí andaré, en sus letras digo. De la prosa, qué decir, genial.
Hola, Emp.
Pues qué bien que me hayas descubierto; no es que yo sea América, pero siempre da gusto que la descubran a una.
Gracias por esa genialidad que atribuyes a mi prosa, creo que eres generoso por demás.
Saludos cordiales.
 
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Reacciones: Emp
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.
Realmente me gustó pasar y leer
Feliz tarde
Nélida
 
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La escritura del pergamino se había vuelto ininteligible con el paso de los años y nadie era capaz de descifrar su mensaje.
Un día alguien inventó una máquina del tiempo que poco después se convirtió en un electrodoméstico común. Adquirí la mía, saqué el pergamino de la vitrina y la puse en marcha: año 1350, la fecha aproximada en la que lo habían datado.
En segundos la hoja recobró su prístina apariencia y el mensaje apareció nítido ante mis ojos:

Año 3059.
Soy escritor.
He querido experimentar la escritura sobre papel, como los antiguos amanuenses, pero mi máquina del tiempo se ha averiado.
Estoy atrapado en el pasado.
Sólo me compensa el placer de escuchar cómo la pluma rasguea sobre este soporte no electrónico y es mi mano la que traza los signos caligráficos que aprendí durante años.
Creo que aquí seré feliz.
Mira que los electrodomésticos suelen estropearse, y más cuando los hacen en serie como esa máquina del tiempo tan popular en el futuro que nos traes, je je.
Muy bueno; me encanto el argumento y el final... y es que nos gusta escribir a mano.
Un abrazote Era…
 

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