al alba
Poeta adicto al portal
al alba
Victor Ugaz Bermejo
Qué sola estoy sin ti,
no tengo más que esta tristeza única
que vale más que cien alegrías,
perdida en la mañana de la primavera gris
te recuerdo
buscando en los bolsillos del pasado
una palabra de amor y un abrazo
que me arrope esta maldita soledad
que se clava en el costado
como una lanza despiadada
Hoy la mañana me sorprendió buscándote en mí
agrupando recuerdos y sintiendo tu ausencia,
quisiera que te quedaras como el mes de abril.
Eterno entre mis lágrimas de angustia y de sentencia.
Despierto en el volcán que en tu vientre duerme
entre tus manos que juegan a los enredos,
en tu sonrisa alguna estrella quedó atrapada al verme.
En el complejo retozo del amar de los dos
Voy a la deriva de mi suerte encadenada
hacia los inviernos crudos
que me hielan el alma,
será por eso que ando siempre
escribiendo penas y nostalgias
porque estoy tan triste y vacía sin ti
que me hundo en el universo
buscando una razón
para seguir viviendo
Me lo han dicho tus manos sin tocarme
tus labios sin besarme y llenitos de suspiros escasos;
y tus ojos sin volver a mirarme.
Apenas el silencio de tus pies descalzos
en el lenguaje del palpitar de tu sangre.
Amaneces en mis horizontes
en mi atardecer sin ocaso que no es lo mismo,
te veo en mis desiertos desde antes.
Pero solo apareces como un espejismo.
Que sola estoy sin ti
sin tu espalda donde cada mañana dibujaba con besos
mi alegría y mi esperanza,
tan sola y perdida en esta casa
donde el maldito pensamiento no me abandona
y la ternura se funde con la angustia
al recordar tu cara.
El escote de una noche ahogada
me mostró a una luna pálida,
entre nubes vaporosas y de luz apagada.
Con una relampagueante sonrisa triste y tímida
Eres inquieto lucero que atrapó mi corazón
que desde esa noche visita la gran ventana,
se empina y suspira de loca pasión.
Y se levanta acongojado cada nueva mañana.
Tan triste y sola estoy sin ti
que a veces la muerte me provoca
y siento que besa mi boca,
más si esto pasara no me beses nunca
si en descanso eterno mi alma reposa,
tu beso irá a buscarme más allá del ocaso
allí donde el olvido no llega
y al sentir tus labios en los míos escarchados
irremediablemente viviría
y sintiendo tus lágrimas sobre mis mejillas
aunque yo no lo quisiera
abriría mis ojos a la vida y
sin dudarlo te amaría.
Cuantas veces he visto a la luna triste
en el mirar de mi soledad que clama,
por esos caminos vacíos desde que te fuiste.
En los pies descalzos, pasos peregrinos del alma.
Atrapado como el mar contra la roca
deseando el vaivén de tu regreso,
expresión húmeda, no del oleaje, sino de las lágrimas que provoca.
Suspirando, en el rumor de un beso.
Para escribir en los espacios de toda la ciénaga
tu nombre con tinta que perfuma todo el páramo,
a la sombra del bosque de tu voz halaga,
mis te quiero y todos mis te amo.
no tengo más que esta tristeza única
que vale más que cien alegrías,
perdida en la mañana de la primavera gris
te recuerdo
buscando en los bolsillos del pasado
una palabra de amor y un abrazo
que me arrope esta maldita soledad
que se clava en el costado
como una lanza despiadada
Hoy la mañana me sorprendió buscándote en mí
agrupando recuerdos y sintiendo tu ausencia,
quisiera que te quedaras como el mes de abril.
Eterno entre mis lágrimas de angustia y de sentencia.
Despierto en el volcán que en tu vientre duerme
entre tus manos que juegan a los enredos,
en tu sonrisa alguna estrella quedó atrapada al verme.
En el complejo retozo del amar de los dos
Voy a la deriva de mi suerte encadenada
hacia los inviernos crudos
que me hielan el alma,
será por eso que ando siempre
escribiendo penas y nostalgias
porque estoy tan triste y vacía sin ti
que me hundo en el universo
buscando una razón
para seguir viviendo
Me lo han dicho tus manos sin tocarme
tus labios sin besarme y llenitos de suspiros escasos;
y tus ojos sin volver a mirarme.
Apenas el silencio de tus pies descalzos
en el lenguaje del palpitar de tu sangre.
Amaneces en mis horizontes
en mi atardecer sin ocaso que no es lo mismo,
te veo en mis desiertos desde antes.
Pero solo apareces como un espejismo.
Que sola estoy sin ti
sin tu espalda donde cada mañana dibujaba con besos
mi alegría y mi esperanza,
tan sola y perdida en esta casa
donde el maldito pensamiento no me abandona
y la ternura se funde con la angustia
al recordar tu cara.
El escote de una noche ahogada
me mostró a una luna pálida,
entre nubes vaporosas y de luz apagada.
Con una relampagueante sonrisa triste y tímida
Eres inquieto lucero que atrapó mi corazón
que desde esa noche visita la gran ventana,
se empina y suspira de loca pasión.
Y se levanta acongojado cada nueva mañana.
Tan triste y sola estoy sin ti
que a veces la muerte me provoca
y siento que besa mi boca,
más si esto pasara no me beses nunca
si en descanso eterno mi alma reposa,
tu beso irá a buscarme más allá del ocaso
allí donde el olvido no llega
y al sentir tus labios en los míos escarchados
irremediablemente viviría
y sintiendo tus lágrimas sobre mis mejillas
aunque yo no lo quisiera
abriría mis ojos a la vida y
sin dudarlo te amaría.
Cuantas veces he visto a la luna triste
en el mirar de mi soledad que clama,
por esos caminos vacíos desde que te fuiste.
En los pies descalzos, pasos peregrinos del alma.
Atrapado como el mar contra la roca
deseando el vaivén de tu regreso,
expresión húmeda, no del oleaje, sino de las lágrimas que provoca.
Suspirando, en el rumor de un beso.
Para escribir en los espacios de toda la ciénaga
tu nombre con tinta que perfuma todo el páramo,
a la sombra del bosque de tu voz halaga,
mis te quiero y todos mis te amo.
AL ALBA __VICTOR UGAZ BERMEJO