Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dile al aire, que suspire
Que selle sus labios en pos de los tuyos
Que limpie la senda al compás de tu paso
Que acaricie tu rostro y peine tu pelo
Que deje dormir nuestros besos al raso
Dile al aire, que te mire
Que se aprenda tu andar y silbe tu porte
Que gire la noria y también los molinos
Que alivie en su arrullo tu cuerpo cansado
Que forme en tus aguas feroz remolino
Dile al aire, que te abrigue
Que dé al norte la espalda, y al sur la cara
Que bajo las nubes descubra tu estrella
Que sople tu rostro, rubor de mejillas
Que pinte en un cuadro tu atmósfera bella
Dile al aire, que respire
Que se llene poco a poco de tu esencia
Que se nutra de tu olor y de tu aroma
Que se envuelva en tu figura omnipresente
Que planeando sobrevuele tu persona
Dile al aire, que le espero
Que golpee fuertemente mi ventana
Que me pinte tu figura enamorada
Que traspase puertas, muros y cerrojos
Que me deje tus palabras en mi almohada
Que selle sus labios en pos de los tuyos
Que limpie la senda al compás de tu paso
Que acaricie tu rostro y peine tu pelo
Que deje dormir nuestros besos al raso
Dile al aire, que te mire
Que se aprenda tu andar y silbe tu porte
Que gire la noria y también los molinos
Que alivie en su arrullo tu cuerpo cansado
Que forme en tus aguas feroz remolino
Dile al aire, que te abrigue
Que dé al norte la espalda, y al sur la cara
Que bajo las nubes descubra tu estrella
Que sople tu rostro, rubor de mejillas
Que pinte en un cuadro tu atmósfera bella
Dile al aire, que respire
Que se llene poco a poco de tu esencia
Que se nutra de tu olor y de tu aroma
Que se envuelva en tu figura omnipresente
Que planeando sobrevuele tu persona
Dile al aire, que le espero
Que golpee fuertemente mi ventana
Que me pinte tu figura enamorada
Que traspase puertas, muros y cerrojos
Que me deje tus palabras en mi almohada