Es un temblor en la mirada
que se hace cielo,
un bostezo de luna
con su guiño travieso,
regando de rocío mi mañana.
Es que te amo – me dices -
no sé que tiene tu voz
que se enreda entre mi alma.
O es el rozar de tus cabellos
que enciende mis mejillas,
llenándome los ojos de flores.
Como ese otoño
que se vuelve primavera
con el brotar de una risa.
Es un sueño - me digo -
pero el sol me descubre
calentando la humedad del estío.
Me entregas tus manos,
y como un presagio,
se hincha el corazón
palpitando de albas,
cautivo en otro sueño,
donde el único recuerdo
somos, sólo nosotros.
Ana Mercedes Villalobos