Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Junio tan atemporal, tan junio
Junio tan atemporal, tan junio.
Y tú el calendario de los pistílos citadinos,
de pinacates mordiendo semanas sedentarias
al borde del equinoccio de tu ombligo,
y a la mitad de mis brazos hundidos en tu presencia...
junio atemporal.
Junio tan atemporal, yo temporada.
Y tú luciérnaga cubierta de rocío furtivo
por los palmares de la brisa cotidiana...
y junio permanece atemporal.
Junio tan atemporal, tan junio.
Y tú el Himalaya en pesera de incienso,
a la relatividad del hemisferio de tu ser;
bañado de estrofas, de pijamas relajadas
los sabádos por la noche...
y por junio, no me pregunten.
Junio atemporal, pero tan junio.
Y tú mi orquídea de porcelana
dibujada por los pinceles del poeta,
que cabalga por tu memoria de lirio...
y junio, junio atemporal
pero tu reúnes a los matices que riegan
mi corazón, mi pensamiento
y hoy te puedo amar
a pesar de que junio prosiga atemporal.
Francisco Iván Pazualdo
Dedicado a Itamar, mi mar hermoso.
Junio tan atemporal, tan junio.
Y tú el calendario de los pistílos citadinos,
de pinacates mordiendo semanas sedentarias
al borde del equinoccio de tu ombligo,
y a la mitad de mis brazos hundidos en tu presencia...
junio atemporal.
Junio tan atemporal, yo temporada.
Y tú luciérnaga cubierta de rocío furtivo
por los palmares de la brisa cotidiana...
y junio permanece atemporal.
Junio tan atemporal, tan junio.
Y tú el Himalaya en pesera de incienso,
a la relatividad del hemisferio de tu ser;
bañado de estrofas, de pijamas relajadas
los sabádos por la noche...
y por junio, no me pregunten.
Junio atemporal, pero tan junio.
Y tú mi orquídea de porcelana
dibujada por los pinceles del poeta,
que cabalga por tu memoria de lirio...
y junio, junio atemporal
pero tu reúnes a los matices que riegan
mi corazón, mi pensamiento
y hoy te puedo amar
a pesar de que junio prosiga atemporal.
Francisco Iván Pazualdo
Dedicado a Itamar, mi mar hermoso.
Última edición: