Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y así me convertí en papel,
empujado por el viento,
recorriendo cada calle,
amparado en las equinas
Un papel, por la lluvia empapado
con borrones en sus letras,
que se van quedando viejas,
como ecos destemplados
Un papel, en una mano arrugado,
como antesala del desplante,
desperdicio vano y fútil,
en un suelo, sin tarima
Un papel, roto, hecho añicos,
un puzzle de mil pedazos,
perdidos, agazapados,
pacientemente olvidados
Un papel, representado,
esperando que alguna vez,
necesites, escribir en él,
un te quiero, un quiéreme
empujado por el viento,
recorriendo cada calle,
amparado en las equinas
Un papel, por la lluvia empapado
con borrones en sus letras,
que se van quedando viejas,
como ecos destemplados
Un papel, en una mano arrugado,
como antesala del desplante,
desperdicio vano y fútil,
en un suelo, sin tarima
Un papel, roto, hecho añicos,
un puzzle de mil pedazos,
perdidos, agazapados,
pacientemente olvidados
Un papel, representado,
esperando que alguna vez,
necesites, escribir en él,
un te quiero, un quiéreme