salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tenía toda una tarde,
tenía todas sus horas para ti.
Tenía mis brazos abiertos
y mI boca llena de besos.
Estaban mis manos llenas de flores,
pero tu no viniste y llovió en mi alma
inundandola de un mar de soledad
que se desbordo por mi cuerpo
como marea de añoranza.
Mis ojos fijos solo vieron luces apagadas,
apagadas como la tarde
que se murió poco a poco
como mi alma, como mi alma
que murió con tu decepción,
que murió con el dolor y la impotencia
que se vio muerta
como murió este cuerpo,
desgranado de tiempos.
Como murió este corazón
apurando su último latido
y el último impulso de su sangre
se desvanieció en un gemido desesperado
dejando en el aire los ecos del amor,
apagándose..................apagandose.........
apagando............... apagan........
apaga...................apaaaa......
aaaaa........................
.................................
Manuel sal Menéndez
tenía todas sus horas para ti.
Tenía mis brazos abiertos
y mI boca llena de besos.
Estaban mis manos llenas de flores,
pero tu no viniste y llovió en mi alma
inundandola de un mar de soledad
que se desbordo por mi cuerpo
como marea de añoranza.
Mis ojos fijos solo vieron luces apagadas,
apagadas como la tarde
que se murió poco a poco
como mi alma, como mi alma
que murió con tu decepción,
que murió con el dolor y la impotencia
que se vio muerta
como murió este cuerpo,
desgranado de tiempos.
Como murió este corazón
apurando su último latido
y el último impulso de su sangre
se desvanieció en un gemido desesperado
dejando en el aire los ecos del amor,
apagándose..................apagandose.........
apagando............... apagan........
apaga...................apaaaa......
aaaaa........................
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Manuel sal Menéndez
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