Armisticio

silu.o.rueda

Poeta recién llegado
Desde la trinchera, asediado—
quedo sordo.
El casco pesa; ya no sirve de nada.

Mi enemiga es formidable.

Su trabajo de espionaje fue brutal—
descifró mis bases,
tomó el cuartel central sin disparar una bala,
desmantelando la inteligencia que la resguardaba.

Mis posiciones, descubiertas.

No se reportaron bajas.
Nadie cayó herido.

Se volvió descuidada:
mientras robaba mi munición,
dejó por accidente sus códigos nucleares
apuntando a su centro.

Se presentó para recuperarlos,
parada frente a mí, sin arma alguna,
con la cabeza en alto y firme.

Salgo a disparar a quemarropa—
el dedo ya en el gatillo antes de pensar.

Tropiezo al salir corriendo,
el arma resbala torpe entre mis manos,
suena por accidente,
y solo escucho el clic de un clip vacío.

Me observa desde arriba sin juzgarme,
me tiende su mano,
entrelaza sus dedos con los míos—

Con una sonrisa solemne,
mueve lentamente la cabeza
de este a oeste.

Una bandera surge.

De su bolsillo saca más códigos,
y de mi pecho entrego los míos.

Otra bandera surge.

La guerra ha terminado.
 
Desde la trinchera, asediado—
quedo sordo.
El casco pesa; ya no sirve de nada.

Mi enemiga es formidable.

Su trabajo de espionaje fue brutal—
descifró mis bases,
tomó el cuartel central sin disparar una bala,
desmantelando la inteligencia que la resguardaba.

Mis posiciones, descubiertas.

No se reportaron bajas.
Nadie cayó herido.

Se volvió descuidada:
mientras robaba mi munición,
dejó por accidente sus códigos nucleares
apuntando a su centro.

Se presentó para recuperarlos,
parada frente a mí, sin arma alguna,
con la cabeza en alto y firme.

Salgo a disparar a quemarropa—
el dedo ya en el gatillo antes de pensar.

Tropiezo al salir corriendo,
el arma resbala torpe entre mis manos,
suena por accidente,
y solo escucho el clic de un clip vacío.

Me observa desde arriba sin juzgarme,
me tiende su mano,
entrelaza sus dedos con los míos—

Con una sonrisa solemne,
mueve lentamente la cabeza
de este a oeste.

Una bandera surge.

De su bolsillo saca más códigos,
y de mi pecho entrego los míos.

Otra bandera surge.

La guerra ha terminado.
La paz se alcanza a través del entendimiento y la entrega voluntaria.

Saludos
 

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