Cecilya
Cecy
El niño del invierno
nació y se crió en algún mapa de llanura desolada
donde el viento era perverso
y la humedad una aguja venenosa internándose en la piel.
Teatro de dientes apretados
paredes despintadas, tristeza hasta en los huesos
lágrimas de madre profundamente incomprendida
regaban el pan de las mañanas
caricias ausentes de un padre de vino y piedra acrecentaban el miedo
un par de hermanas mayores
que siempre estaban en sus cosas de mujeres
definían la canción de soledad en una casa donde nadie cantaba.
La boca abierta del campo en el suburbio
la noche filosa que llegaba después de las seis
el único escenario de la escuela como escape y buen recuerdo
alguna revista de héroes con revólveres o espadas sobre la mesa de luz
y un antiguo y pesado televisor donde la gente de mentira era feliz
donde las damas eran bellas y perfectas
y los hombres las amaban.
Pero no fue perfecta la vida del hombre del invierno
sin familia, exiliado del concepto de hogar
alternancia entre angustia y roca, amargura y distancia
dolor hiriente y nula facultad en el arte de entender
ambas herencias fusionándose en su sangre
y nuevas pantallas
más planas, más modernas, más pequeñas
para continuar huyendo
evadiendo las noches con sus fríos despiadados
disfrazando un millón de veces más…
la realidad.
--------------------------
nació y se crió en algún mapa de llanura desolada
donde el viento era perverso
y la humedad una aguja venenosa internándose en la piel.
Teatro de dientes apretados
paredes despintadas, tristeza hasta en los huesos
lágrimas de madre profundamente incomprendida
regaban el pan de las mañanas
caricias ausentes de un padre de vino y piedra acrecentaban el miedo
un par de hermanas mayores
que siempre estaban en sus cosas de mujeres
definían la canción de soledad en una casa donde nadie cantaba.
La boca abierta del campo en el suburbio
la noche filosa que llegaba después de las seis
el único escenario de la escuela como escape y buen recuerdo
alguna revista de héroes con revólveres o espadas sobre la mesa de luz
y un antiguo y pesado televisor donde la gente de mentira era feliz
donde las damas eran bellas y perfectas
y los hombres las amaban.
Pero no fue perfecta la vida del hombre del invierno
sin familia, exiliado del concepto de hogar
alternancia entre angustia y roca, amargura y distancia
dolor hiriente y nula facultad en el arte de entender
ambas herencias fusionándose en su sangre
y nuevas pantallas
más planas, más modernas, más pequeñas
para continuar huyendo
evadiendo las noches con sus fríos despiadados
disfrazando un millón de veces más…
la realidad.
--------------------------