Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Celestia
Celestia, cubierta de violetas,
acaricio el ramillete de tu voz.
Y tus cabellos,
las premoniciones de enredarme de cielo.
De esmeraldas tu mirada
perdida en mi justificado desvelo
Celestia, tus manos parecen de seda,
parecen páginas cerradas.
Celestia, tu cuerpo ajustado
a las sábanas de la noche.
Me desespero de ti,
la paciencia termina en tu sacro cuerpo.
Provocas la mañana
en tus mejillas carmesíes,
atuendo del cortejo.
Y de ti carezco en el atardecer,
en la discordia de la alborada diurna
Diuturno mi enamorar de ti,
mi enjaulado silencio de mí me despoja
Árido mi corazón de vida sino ahora,
sino mañana me despierto y aquí no te observo
Celestia, adornada de lentejuela tu vida
y tu eres requerida en el santuario de mi pasión.
Estrecharé tu respiración,
la deslizaré en mi hombro
sediento de caricias.
Celestia, cubiertas de orquídeas tus manos,
perfume celestial que me envuelve.
Emana de ti mi imaginación
en el susurrar nocturno y paciente
la noche de mí, te escribo.
Resguardaré con candado los vacíos,
predeciré la vida misma... no indiferente, a tu lado
Celestia amada, pareces niebla acogedora
que me disfraza de violeta la mente.
Tu frescura adicta a la razón de mi oración,
la tranquilidad de tu voz celeste, de tu voz ausente
en mi mar desierto y en mi mirar te confieso,
que en mi corazón valiente
se mueren los insultos del pasado tirano
Se reconcilian los pensamientos,
cadáveres de tierra y muros de incienso.
Tú pareces la intérprete
de las marionetas regidas por el crepúsculo.
Pareces serenata en mi oído
al escuchar tus murmuros de anochecer
No se de la verdad ofrendada
por tu cuerpo de estela y tu sonrisa de sirena
No se de mí cuando me perteneces,
por que me ronda tu ser de arena.
No se de ti emperadora del amor,
En las redes de un impostor te perdiste
Y alrededor, la noche difunde preocupación
y marchitadas las violetas han de morir
Te embalsamo la vida en la profundidad de mi ser
y ahora te perdió mi cuerpo
Te perdieron mis manos en las letras,
apenas se enamoraban de ti mis estrofas.
Celestia, cubierta de violetas,
acaricio el ramillete de tu voz.
Y tus cabellos,
las premoniciones de enredarme de cielo.
De esmeraldas tu mirada
perdida en mi justificado desvelo
Celestia, tus manos parecen de seda,
parecen páginas cerradas.
Celestia, tu cuerpo ajustado
a las sábanas de la noche.
Me desespero de ti,
la paciencia termina en tu sacro cuerpo.
Provocas la mañana
en tus mejillas carmesíes,
atuendo del cortejo.
Y de ti carezco en el atardecer,
en la discordia de la alborada diurna
Diuturno mi enamorar de ti,
mi enjaulado silencio de mí me despoja
Árido mi corazón de vida sino ahora,
sino mañana me despierto y aquí no te observo
Celestia, adornada de lentejuela tu vida
y tu eres requerida en el santuario de mi pasión.
Estrecharé tu respiración,
la deslizaré en mi hombro
sediento de caricias.
Celestia, cubiertas de orquídeas tus manos,
perfume celestial que me envuelve.
Emana de ti mi imaginación
en el susurrar nocturno y paciente
la noche de mí, te escribo.
Resguardaré con candado los vacíos,
predeciré la vida misma... no indiferente, a tu lado
Celestia amada, pareces niebla acogedora
que me disfraza de violeta la mente.
Tu frescura adicta a la razón de mi oración,
la tranquilidad de tu voz celeste, de tu voz ausente
en mi mar desierto y en mi mirar te confieso,
que en mi corazón valiente
se mueren los insultos del pasado tirano
Se reconcilian los pensamientos,
cadáveres de tierra y muros de incienso.
Tú pareces la intérprete
de las marionetas regidas por el crepúsculo.
Pareces serenata en mi oído
al escuchar tus murmuros de anochecer
No se de la verdad ofrendada
por tu cuerpo de estela y tu sonrisa de sirena
No se de mí cuando me perteneces,
por que me ronda tu ser de arena.
No se de ti emperadora del amor,
En las redes de un impostor te perdiste
Y alrededor, la noche difunde preocupación
y marchitadas las violetas han de morir
Te embalsamo la vida en la profundidad de mi ser
y ahora te perdió mi cuerpo
Te perdieron mis manos en las letras,
apenas se enamoraban de ti mis estrofas.
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