Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Diciendote cuanto te amo al oído
Uñas que se comen el pensamiento,
parecen estatuas consteladas
o gárgolas que van de la mano de las estelas
de tus mejillas que luminan
el vientre de cualquier catedral...
el vientre de cualquier melancolía
embaucadora.
Uñas que hacen fogata con los dedos
parecen chimeneas profundas,
como la leña que hace el mundo en los pechos de fiebre
de los ríos.
Departamentos de piernas...
pero de tus piernas afrodisíacas que resplandecen
a las misma potencia que la luz,
en las sábanas de los continentes.
Uñas que hacen de sus dedos seudónimos,
pero me quedan testimonios de la grandeza
de tus manos que se sociegan en la brisa
de los rascacielos,
pero que me dejan caricias más grandes...
que la propia inmensidad del universo.
Uñas, te hable de tus uñas por no hablarte;
del paraíso que se siembra en tu observar,
por no hablarte, de tu cuerpo abrazado
por mi poema...
diciendote cuanto te amo, al oído.
Dedicado a la lumina de mis escritos... a Bianca mi amor, amor te amo.
Uñas que se comen el pensamiento,
parecen estatuas consteladas
o gárgolas que van de la mano de las estelas
de tus mejillas que luminan
el vientre de cualquier catedral...
el vientre de cualquier melancolía
embaucadora.
Uñas que hacen fogata con los dedos
parecen chimeneas profundas,
como la leña que hace el mundo en los pechos de fiebre
de los ríos.
Departamentos de piernas...
pero de tus piernas afrodisíacas que resplandecen
a las misma potencia que la luz,
en las sábanas de los continentes.
Uñas que hacen de sus dedos seudónimos,
pero me quedan testimonios de la grandeza
de tus manos que se sociegan en la brisa
de los rascacielos,
pero que me dejan caricias más grandes...
que la propia inmensidad del universo.
Uñas, te hable de tus uñas por no hablarte;
del paraíso que se siembra en tu observar,
por no hablarte, de tu cuerpo abrazado
por mi poema...
diciendote cuanto te amo, al oído.
Dedicado a la lumina de mis escritos... a Bianca mi amor, amor te amo.
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