Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando vuelvas,
te estaré esperando
en la ventana más alta,
en la torre de la casa,
con la vista a lo lejos, mirando,
por si ya regresaras.
Cuando vuelvas,
en el jardín se abrirán los gladiolos,
se oirá el canto de la filomena,
el melocotonero dará al aire
la fragancia que tanto te gusta
y sabrás que te estábamos aguardando.
Cuando vuelvas,
habrá dulce de leche en la alacena,
los higos maduros se derramarán
colmando el frutero
y el pan, recién cocido,
te esperará sobre la mesa.
Cuando vuelvas,
tendrás en la cómoda el perfume
que te das en las muñecas,
y el peine de plata,
y la toquilla que te abraza
suavemente en la mañana.
Cuando vuelvas...
Tal vez yo sepa decirte las palabras
que, cuando no estás, llenan mi boca.
Y quizá mis manos puedan acariciarte
con el gesto delicado que deseo,
mientras digo, lo mucho que te quiero.
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