Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Cielo
Cielo mío, el relieve de tus pulmones
desenvaina lirios,
por la esgrima de las nubes
dálmatas, más dálmatas
los labios por la respiración
del blanco y del negro
pero las parábolas febriles
de agosto ya besan cielos,
y la leche denota mares
de obsesión por tu cuerpo.
Cielo mío, palpante habítame las noches
donde desenvainas
la huida de los huracanes
por el horóscopo de tus piernas ávidas.
Cielo mío reposa en la adrenalina
de los boleros que hace tiempo
fueron agujeros,
dejemos los horarios para las dagas
nos comeremos, nos comeremos
¡hasta las sábanas!
de las aguas donde nos ahogaremos,
pero el relieve de tus pulmones
desenvaina lirios,
yo te amo, ¡yo te amo!
Cielo mío.
Cielo mío, el relieve de tus pulmones
desenvaina lirios,
por la esgrima de las nubes
dálmatas, más dálmatas
los labios por la respiración
del blanco y del negro
pero las parábolas febriles
de agosto ya besan cielos,
y la leche denota mares
de obsesión por tu cuerpo.
Cielo mío, palpante habítame las noches
donde desenvainas
la huida de los huracanes
por el horóscopo de tus piernas ávidas.
Cielo mío reposa en la adrenalina
de los boleros que hace tiempo
fueron agujeros,
dejemos los horarios para las dagas
nos comeremos, nos comeremos
¡hasta las sábanas!
de las aguas donde nos ahogaremos,
pero el relieve de tus pulmones
desenvaina lirios,
yo te amo, ¡yo te amo!
Cielo mío.
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