Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
La hora mengua...
y el amor mengua con ella...
Pasan los minutos, dejando
irremediablemente su huella,
en cada respiro inhalado
sobreensanchándole el tórax...
y en cada palabra no dicha
que pronto, entra en demora...
La hora mengua...
Se acerca la desventura
agitan las ganas por desalojar el lecho
pues otro también lo procura
Y sin embargo el amor por despecho
finge que se ha quedado dormido
y entre sábanas blancas despiertan
el sin querer y el olvido...
La hora mengua...
Y resbalan lágrimas rápidas... raudas...
y se estruja el alma que gime, que clama
por ese amor que se ha hecho el dormido,
entre aquellas sábanas blancas
La hora mengua...
Ya no queda nada...
todo ha sido olvidado...
y lenta mengua la llama...
Ayer la muerte se había extraviado...
pero hoy, ha llegado temprano
dejando al amor desahuciado...
sin más primaveras, y en eterno verano
La hora mengua...
Y una fosa reclama
¡Urgente!...
el cuerpo frío e inerte,
que yace sobre las sábanas blancas
y el amor mengua con ella...
Pasan los minutos, dejando
irremediablemente su huella,
en cada respiro inhalado
sobreensanchándole el tórax...
y en cada palabra no dicha
que pronto, entra en demora...
La hora mengua...
Se acerca la desventura
agitan las ganas por desalojar el lecho
pues otro también lo procura
Y sin embargo el amor por despecho
finge que se ha quedado dormido
y entre sábanas blancas despiertan
el sin querer y el olvido...
La hora mengua...
Y resbalan lágrimas rápidas... raudas...
y se estruja el alma que gime, que clama
por ese amor que se ha hecho el dormido,
entre aquellas sábanas blancas
La hora mengua...
Ya no queda nada...
todo ha sido olvidado...
y lenta mengua la llama...
Ayer la muerte se había extraviado...
pero hoy, ha llegado temprano
dejando al amor desahuciado...
sin más primaveras, y en eterno verano
La hora mengua...
Y una fosa reclama
¡Urgente!...
el cuerpo frío e inerte,
que yace sobre las sábanas blancas
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