GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
La tarde entraba torcida
por la persiana rota,
desvencijada,
sin saber con quién hablar.
Una nube bajó
hasta la vereda
sucia, despareja,
creyendo saber
a quién mirar.
Un murmullo
apretaba el pulgar
contra la pantalla,
como si alguien
respirara
del otro lado.
Alguien confundía
lo fantástico intermitente
con una respuesta tardía
que nunca aparece.
Siguen
sin ponerse
de acuerdo.
Solo queda
esa luz tibia
de haber creído
juntos
algo imposible
durante unos segundos
G.G.G.
MAR/2026
por la persiana rota,
desvencijada,
sin saber con quién hablar.
Una nube bajó
hasta la vereda
sucia, despareja,
creyendo saber
a quién mirar.
Un murmullo
apretaba el pulgar
contra la pantalla,
como si alguien
respirara
del otro lado.
Alguien confundía
lo fantástico intermitente
con una respuesta tardía
que nunca aparece.
Siguen
sin ponerse
de acuerdo.
Solo queda
esa luz tibia
de haber creído
juntos
algo imposible
durante unos segundos
G.G.G.
MAR/2026