Salva Carrion
Poeta asiduo al portal
Duerme el Sol tras el cristal empañado
dejando solo un rastro de agonía;
la casa es una inmensa letanía
de todo lo que el tiempo se ha llevado.
Habito en un presente clausurado
donde el silencio es mi única alegría;
¡qué agria reviene la memoria mía,
qué extraño este rincón deshabitado!.
No busco la mano de quien me fíe,
pues me acostumbré al paso del olvido
y a que nadie mi compañía ansíe.
El corazón, de negro revestido,
espera que la noche se lo envíe
al sueño eterno de lo ya perdido.
*****
dejando solo un rastro de agonía;
la casa es una inmensa letanía
de todo lo que el tiempo se ha llevado.
Habito en un presente clausurado
donde el silencio es mi única alegría;
¡qué agria reviene la memoria mía,
qué extraño este rincón deshabitado!.
No busco la mano de quien me fíe,
pues me acostumbré al paso del olvido
y a que nadie mi compañía ansíe.
El corazón, de negro revestido,
espera que la noche se lo envíe
al sueño eterno de lo ya perdido.
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