Edith Elvira Colqui Rojas
Poeta recién llegado
Hora de sangre imprevista
Hora de sangre imprevista,
hora doblada, marchita.
Hora de duendes oscuros
y de latidos sin sentido.
Hora amorfa
de caliginosas palabras,
de zumbidos atronadores
y carnes vacías…
Hora de ángeles sin escrúpulos,
de cuartos occisos,
de sábanas alborotadas
y pisadas extrañas;
hora de sombras que murmuran,
hora de suspiros que sangran.
Es la hora de la lágrima rota,
del buzón vacío,
de las cartas infames
y de los cercos rotos.
Es la hora huérfana de Dios,
de iglesias sin velones,
de muros infranqueables
y del llanto sin razón;
hora que devora,
hora que acecha,
hora que no perdona.
Edith Elvira Colqui Rojas©
Hora de sangre imprevista,
hora doblada, marchita.
Hora de duendes oscuros
y de latidos sin sentido.
Hora amorfa
de caliginosas palabras,
de zumbidos atronadores
y carnes vacías…
Hora de ángeles sin escrúpulos,
de cuartos occisos,
de sábanas alborotadas
y pisadas extrañas;
hora de sombras que murmuran,
hora de suspiros que sangran.
Es la hora de la lágrima rota,
del buzón vacío,
de las cartas infames
y de los cercos rotos.
Es la hora huérfana de Dios,
de iglesias sin velones,
de muros infranqueables
y del llanto sin razón;
hora que devora,
hora que acecha,
hora que no perdona.
Edith Elvira Colqui Rojas©