Edith Elvira Colqui Rojas
Poeta recién llegado
Tres gatos tengo en mi hogar:
Michino, Michito y Michimiau.
De cara pícara y traviesa,
uno anaranjado, otro amarillito,
y el tercero, negrito se pintó.
Juegan entre ellos como hermanitos,
aunque no lo son,
son mis dulces adoptaditos.
Persiguen el hilo de lana,
¡qué diestros futbolistas son!
Mi lana quedó desarrapada,
mas ellos alegran mi corazón.
Ayer hicieron una torre
para alcanzar la pecera entre los tres;
les bailaban las patitas,
¡cuidado, la torre se va a caer!
Al fin Michimiau, con sus garritas,
al pescadito pudo coger;
los tres felices compartieron
y hasta probaron sus bigotes el manjar.
Michino, Michito y Michimiau,
bien cuidados por su amita están.
Juntos, temibles cazadores,
pobres ratoncitos que se crucen:
como escuderos valientes,
en grupo los rodearán
y una cena sabrosa celebrarán.
Michino, Michito y Michimiau,
mis traviesos amores del corazón.
© Edith Elvira Colqui Rojas
Michino, Michito y Michimiau.
De cara pícara y traviesa,
uno anaranjado, otro amarillito,
y el tercero, negrito se pintó.
Juegan entre ellos como hermanitos,
aunque no lo son,
son mis dulces adoptaditos.
Persiguen el hilo de lana,
¡qué diestros futbolistas son!
Mi lana quedó desarrapada,
mas ellos alegran mi corazón.
Ayer hicieron una torre
para alcanzar la pecera entre los tres;
les bailaban las patitas,
¡cuidado, la torre se va a caer!
Al fin Michimiau, con sus garritas,
al pescadito pudo coger;
los tres felices compartieron
y hasta probaron sus bigotes el manjar.
Michino, Michito y Michimiau,
bien cuidados por su amita están.
Juntos, temibles cazadores,
pobres ratoncitos que se crucen:
como escuderos valientes,
en grupo los rodearán
y una cena sabrosa celebrarán.
Michino, Michito y Michimiau,
mis traviesos amores del corazón.
© Edith Elvira Colqui Rojas