Voy por donde los sueños
se enredan en la parra,
buscando sones risueños
tras una voz que desgarra.
Allí, sota el sol que ciega,
donde la pena se narra,
la copla se despliega
al son de la guitarra.
No hay cuerda que no llore
por una rosa bizarra
ni hay pecho que ignore
el arpegio de la cigarra.
Ni habrá luz sin que añore
el tablao junto a la barra,
ni emoción que más aflore
cuando el duende nos agarra.
Siempre habrá quien adore
el fuerte cante con garra,
y que también se enamore
de un buen vino en la jarra.
*****
se enredan en la parra,
buscando sones risueños
tras una voz que desgarra.
Allí, sota el sol que ciega,
donde la pena se narra,
la copla se despliega
al son de la guitarra.
No hay cuerda que no llore
por una rosa bizarra
ni hay pecho que ignore
el arpegio de la cigarra.
Ni habrá luz sin que añore
el tablao junto a la barra,
ni emoción que más aflore
cuando el duende nos agarra.
Siempre habrá quien adore
el fuerte cante con garra,
y que también se enamore
de un buen vino en la jarra.
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