Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
Arranco el día fiel desde el primero,
como quien cumple un rito necesario;
mas cargo en mí, nocturno y solitario,
el vicio de habitar lo venidero.
La noche deja en mí su leve acero,
su pulso irregular y extraordinario;
y el alba, aunque reclame su horario,
me encuentra aún perdido en su sendero.
La lluvia cae en gotas pensativas,
sin saber que se vuelve melodía
al roce de un saxofón distante.
Y busco entre palabras fugitivas
un verso que se niega todavía;
mientras soy con la música un instante.
como quien cumple un rito necesario;
mas cargo en mí, nocturno y solitario,
el vicio de habitar lo venidero.
La noche deja en mí su leve acero,
su pulso irregular y extraordinario;
y el alba, aunque reclame su horario,
me encuentra aún perdido en su sendero.
La lluvia cae en gotas pensativas,
sin saber que se vuelve melodía
al roce de un saxofón distante.
Y busco entre palabras fugitivas
un verso que se niega todavía;
mientras soy con la música un instante.