"Estos días azules y este sol de la infancia..." Este fue uno de los últimos versos de Antonio Machado. Palabras escritas en un pedazo de papel arrugado que el poeta metió en el bolsillo de su viejo abrigo. Lo encontró su hermano José unos días después de la muerte del poeta en Collioure, Francia, cuando recogía sus cosas de la pensión. Era un frío 22 de febrero de 1939.
“Esos días azules y este sol de la infancia”, *
en aquel huerto claro en donde el limonero
amarillo de abriles esparció la fragancia
de las cosas pequeñas, aquellas que más quiero.
Azul de la mañana, azul de mis paisajes,
Azul que se desvahe al ocaso violeta
y cárdeno se esconde en todos los pasajes
de mi voz sosegada constante de poeta.
Azules de los mares, azul entreverado
en las profundidades más íntimas del fuego,
viven ahora y siempre en mi yo enamorado
para que los derrame en mis versos de luego.
Azules de los cielos de todos los caminos
polvorientos de álamos y de los olmos negros;
azules de los vientos y de los torbellinos,
de los ríos cantores de perfectos allegros.
Y esos días de infancia con sus muchos azules
llevaba en un papel escritos a mi suerte,
¡Qué pocas las alforjas, qué pocos los baúles!
Llevaba en aquel día que me encontré a la muerte.
PepeSori y Salvador (Moles)
en aquel huerto claro en donde el limonero
amarillo de abriles esparció la fragancia
de las cosas pequeñas, aquellas que más quiero.
Azul de la mañana, azul de mis paisajes,
Azul que se desvahe al ocaso violeta
y cárdeno se esconde en todos los pasajes
de mi voz sosegada constante de poeta.
Azules de los mares, azul entreverado
en las profundidades más íntimas del fuego,
viven ahora y siempre en mi yo enamorado
para que los derrame en mis versos de luego.
Azules de los cielos de todos los caminos
polvorientos de álamos y de los olmos negros;
azules de los vientos y de los torbellinos,
de los ríos cantores de perfectos allegros.
Y esos días de infancia con sus muchos azules
llevaba en un papel escritos a mi suerte,
¡Qué pocas las alforjas, qué pocos los baúles!
Llevaba en aquel día que me encontré a la muerte.
PepeSori y Salvador (Moles)
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