Cesia solan
Poeta recién llegado
Oh, Jehová, ¿cómo seré capaz de definir un destino que a ti te pertenece?
¿Cómo puedo ser cruel y decidir la muerte misma o un final completamente desahuciado?
No quiero enterrar a ninguna, Jehová; son mis hijas, no puedo hacerlo, no me atrevo: son lo más preciado de mi vida.
Yo sé que entregaste a un hijo; no sé qué fortaleza tuviste, te admiro, pero soy humana: no puedo dejar de sentirlo, dejar de ser madre y simplemente clavar un cuchillo en su pecho, entregarlas al cruel destino que les espera.
Jehová, Padre mío, dame guía y consuelo; bríndame sabiduría y templanza ante todo este cruel destino que me espera. Sosténme en la fe y en la esperanza de que no será lo peor y de que podré vivir con ello.
Jehová, ya no quiero derramar más sangre de la que se ha derramado; ya tengo suficiente en mis manos...
¿Cómo puedo ser cruel y decidir la muerte misma o un final completamente desahuciado?
No quiero enterrar a ninguna, Jehová; son mis hijas, no puedo hacerlo, no me atrevo: son lo más preciado de mi vida.
Yo sé que entregaste a un hijo; no sé qué fortaleza tuviste, te admiro, pero soy humana: no puedo dejar de sentirlo, dejar de ser madre y simplemente clavar un cuchillo en su pecho, entregarlas al cruel destino que les espera.
Jehová, Padre mío, dame guía y consuelo; bríndame sabiduría y templanza ante todo este cruel destino que me espera. Sosténme en la fe y en la esperanza de que no será lo peor y de que podré vivir con ello.
Jehová, ya no quiero derramar más sangre de la que se ha derramado; ya tengo suficiente en mis manos...