Évano
Libre, sin dioses.
Cuarenta perros se olfatean,
juegan tranquilos.
Me acerco con mi perrito Flai
al pipicán de valla de rejas
encarcelando piedras
donde una enredadera sobrevive.
Qué envidia. Alzo a Flai, que vea
lo bueno, lo bonito
de tener amigos, compañía.
Se acerca un perrito.
Apoya las patas en la valla,
en las rejas de metal
que encierran piedras
donde la enredadera sobrevive.
Mueve el rabo y saluda a Flai.
Y Flai le ladra.
Y vienen los cuarenta
ladrando como locos a Flai.
Me lo llevo mientras oigo
pelearse a los cuarenta perros
del pipicán de piedras enrejadas
con su enredadera sobreviviendo.
Joder, Flai, eres peor que yo.
Gracias por leer
y por pensar.
5/5/26
juegan tranquilos.
Me acerco con mi perrito Flai
al pipicán de valla de rejas
encarcelando piedras
donde una enredadera sobrevive.
Qué envidia. Alzo a Flai, que vea
lo bueno, lo bonito
de tener amigos, compañía.
Se acerca un perrito.
Apoya las patas en la valla,
en las rejas de metal
que encierran piedras
donde la enredadera sobrevive.
Mueve el rabo y saluda a Flai.
Y Flai le ladra.
Y vienen los cuarenta
ladrando como locos a Flai.
Me lo llevo mientras oigo
pelearse a los cuarenta perros
del pipicán de piedras enrejadas
con su enredadera sobreviviendo.
Joder, Flai, eres peor que yo.
Gracias por leer
y por pensar.
5/5/26
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