aoz
Poeta recién llegado
I
Cuando un amplio sufrimiento te hace ruina,
desconocido de quién eras.
Adaptable. Una década. Confía…
un momento, una coincidencia
donde tú serás bondad
y salvarás a quien lo empieza.
Todo lo que aprendiste,
la presión que te robo de la luz,
te hizo luz.
Cuando veas que fue justo, que lo valió.
Tu sufrimiento tendrá significado,
Y tendrás paz.
II
Lo desconocido se queda desconocido…
Se admira el río no su principio, no su final,
es al presente del destino.
El sol al momento que calienta el rostro,
su luz dentro de tu mirada cegada.
La sonrisa en un gran sufrimiento,
rendida, íntima, aceptada con su silencio.
Lo desconocido se queda desconocido,
Y siendo así, escuchas un auxilio,
la vez en rodillas corres y la salvas.
Porque es lo correcto.
No por recompensa, no por alabanza.
Quien ha sufrido entiende,
que el premio es salvar otra alma.
Mientras el mundo rece y pida, mientras
la fama reine egocentrista, mientras
se vendan ilusiones por ganancias.
Yo seré instrumento, su siervo
con la venda en mi mirada,
sin nombre y sin gloria,
con el silencio de mi sonrisa,
anhelando la coincidencia
de que algún día para otra persona
yo seré su esperanza.
III
Comprende la realidad de tu propia mortalidad,
no esperes hasta la última hora.
Esta conciencia silencia el ruido sin sentido
y despierta lo que realmente importa.
Tu vida es un suspiro en la historia,
naciste con nada y en la nada volverás.
Pero tus acciones, el efecto, fluye vivo
como fuego en la experiencia de otros,
y de otros a otros un ciclo eterno,
donde palpita la evolución humana.
Sé amable, sé bueno, haz el bien.
Cuando un amplio sufrimiento te hace ruina,
desconocido de quién eras.
Adaptable. Una década. Confía…
un momento, una coincidencia
donde tú serás bondad
y salvarás a quien lo empieza.
Todo lo que aprendiste,
la presión que te robo de la luz,
te hizo luz.
Cuando veas que fue justo, que lo valió.
Tu sufrimiento tendrá significado,
Y tendrás paz.
II
Lo desconocido se queda desconocido…
Se admira el río no su principio, no su final,
es al presente del destino.
El sol al momento que calienta el rostro,
su luz dentro de tu mirada cegada.
La sonrisa en un gran sufrimiento,
rendida, íntima, aceptada con su silencio.
Lo desconocido se queda desconocido,
Y siendo así, escuchas un auxilio,
la vez en rodillas corres y la salvas.
Porque es lo correcto.
No por recompensa, no por alabanza.
Quien ha sufrido entiende,
que el premio es salvar otra alma.
Mientras el mundo rece y pida, mientras
la fama reine egocentrista, mientras
se vendan ilusiones por ganancias.
Yo seré instrumento, su siervo
con la venda en mi mirada,
sin nombre y sin gloria,
con el silencio de mi sonrisa,
anhelando la coincidencia
de que algún día para otra persona
yo seré su esperanza.
III
Comprende la realidad de tu propia mortalidad,
no esperes hasta la última hora.
Esta conciencia silencia el ruido sin sentido
y despierta lo que realmente importa.
Tu vida es un suspiro en la historia,
naciste con nada y en la nada volverás.
Pero tus acciones, el efecto, fluye vivo
como fuego en la experiencia de otros,
y de otros a otros un ciclo eterno,
donde palpita la evolución humana.
Sé amable, sé bueno, haz el bien.