Lloro piedras al camino,
por ver si el tiempo se para
y es más claro mi destino.
Dónde corre el cauce frío
el agua llama tu nombre...
¡ay, qué silencio tan mío!
Mira si es grande mi pena,
que los verdes olivares
son rejas de mi condena.
Se me secaron los ojos:
de tanto llorar por verte
parecen dos cerrojos.
*****
por ver si el tiempo se para
y es más claro mi destino.
Dónde corre el cauce frío
el agua llama tu nombre...
¡ay, qué silencio tan mío!
Mira si es grande mi pena,
que los verdes olivares
son rejas de mi condena.
Se me secaron los ojos:
de tanto llorar por verte
parecen dos cerrojos.
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